Análisis de Deus Ex: Human Revolution

Deus Ex Human Revolution

El primer Deus Ex se lanzó en el año 2000 conquistando a la crítica con su original planteamiento y su gran argumento. Fue de los primeros shooters que se atrevieron a sacrificar la acción frenética que tan buenos resultados les estaba proporcionando al resto de los exponentes del género para elaborar un estilo de juego que requería de una mayor planificación en cada una de las acciones que se llevaban a cabo y así pasar desapercibido entre nuestros enemigos.

Años después llegaría su segunda parte, no tan notable pero que respetaba lo establecido por su antecesor e introducía un sistema con múltiples componentes de rol. Tras mucha expectación y la promesa de una precuela capaz de recuperar las riendas de la saga, llega a las tiendas Deus Ex: Human Revolution, un título no apto para todos los públicos pero que nos ha dejado un gran sabor de boca. Vamos paso por paso.

La historia, profunda y madura, nos sitúa en el año 2027, en una sociedad dividida entre aquellos que apoyan a las grandes corporaciones que trabajan en el campo de las neuroprótesis, innovaciones tecnológicas que permiten al ser humano expandir sus capacidades hasta límites insospechados, y aquellos que se oponen de forma más o menos radical a estos implantes.

Nuestro personaje, Adam Jensen, es el jefe de seguridad de Sarif Industries, una compañía de biotecnología cuya científica más brillante está a punto de revolucionar el mundo con su último descubrimiento. Un ataque a las instalaciones justo antes de la presentación provocará el caos en el complejo y graves heridas a Jensen al que, para salvar la vida, deberán implantar numerosos dispositivos. Varios meses después y todavía adaptándose a sus nuevas habilidades, el ex SWAT se pondrá manos a la obra para desentrañar una complicada conspiración que le obligará a viajar por todo el mundo a ciudades como Detroit o Montreal.

Las misiones principales serán enriquecidas con un buen número de misiones secundarias que nos aportarán información extra sobre este universo con diversos guiños a los argumentos de las entregas anteriores, aunque por suerte para aquellos que jueguen la saga por primera vez no será en absoluto necesario entenderlos para comprender la trama.

El diseño de Deus Ex es digno de mención, tan minucioso como sobrecogedor por momentos. La ropa, los implantes tecnológicos, las oficinas, los dispositivos electrónicos… todo contribuye a generar una atmósfera neo-renacentista que, si bien no pretende ir tan lejos como sus antecesores (que además tendrán lugar varios años después de los acontecimientos de Human Revolution), crea un nexo tan lógico como fascinante entre la sociedad que conocemos y la de un posible futuro próximo con varias referencias a la cultura punk, a la literatura de ficción y por supuesto a las otras entregas.

Deus Ex mezcla a la perfección acción en primera persona aderezada con combate táctico y el rol más efectivo. Nuestro personaje tendrá un inventario limitado, ganaremos experiencia y obtendremos puntos de Praxis con los que potenciar todas nuestras mejoras con las que ganar fortaleza, precisión, habilidades especiales o aptitudes para hackear sistemas, algo que tendremos que hacer constantemente a través de un minijuego para apoderarnos de los distintos nódulos de una consola que se volverán cada vez más complejo.

Lo más interesante en todo caso son las diferentes formas que tendrá el jugador para afrontar una situación. Se puede optar por un estilo directo, disparando a diestro y siniestro, lo cual es tremendamente peligroso dada nuestra escasa vida, la lentitud con la que esta se regenera y la escasez de munición para nuestras armas.

Por otro lado, también podremos usar el sigilo, mucho más conveniente pero que requerirá de toda nuestra paciencia, pues pasar desapercibido no será cosa fácil dado que los enemigos, sin contar con una IA impactante, oirán nuestros pasos, nos verán con facilidad y se alertarán si ven a camaradas caídos o en problemas. Aquí jugará un papel fundamental la cobertura, que cambiará la perspectiva de primera a tercera persona para que tengamos una mejor visión del escenario.

El juego no abusa de jefes finales y, si bien no eran del todo necesarios, seguramente nos habríamos quedado algo fríos de no incluir ninguno. Eso sí, no son precisamente fáciles y nos costará abatirlos. No nos equivoquemos, nos encontramos ante un juego exigente pero que también sabe recompensar el esfuerzo del jugador.

Los niveles presentarán numerosas rutas alternativas y escondrijos, por lo que superar cada parte del juego contemplará una gran variedad de posibilidades. A veces, para seleccionar aquellas misiones que queramos jugar, nos moveremos por un mapa abierto en el que un mapa nos dirigirá hacia nuestro siguiente objetivo, algo que no resulta tarea fácil y que hará que nos perdamos a menudo. Esto contrasta con otros elementos como la interfaz, muy práctica y nada intrusiva.

Gráficamente el juego puede presumir de una buena factura sin ser de lo mejorcito que hemos visto estos últimos meses. Si bien los escenarios están bien diseñados y cuentan con muchísimos detalles especialmente en lo que se refiere a los interiores, hay algunos aspectos que no dejan tan buen sabor de boca como ciertos fondos de los escenarios o el modelado de algunos personajes. Los rostros no destacan por su expresividad y notamos que según qué personaje han sido más o menos pulidos. Una lástima, aunque de nuevo decir que en conjunto es un título atractivo con algunos efectos especialmente conseguidos como el cromado de ciertas superficies o los escapes de gas y las llamas que deberemos evitar en algunos compases de la aventura.

Técnicamente el juego cumple sobradamente en cualquiera de sus plataformas, se juega fluido y, aunque el número de imágenes por segundo no es abrumador, el estilo pausado resulta muy beneficioso en este sentido. Lástima los tiempos de carga, que son muchos cada vez que pasamos de una zona a otra y a veces se harán largos.

Sin duda uno de los apartados más sobresalientes del título es el sonoro, que va desde unos efectos muy bien implementados pasando por un doblaje en perfecto castellano de primerísimo nivel hasta llegar a una banda sonora que se encuentra entre las mejores de los últimos años, intrigante y que se adecúa a la perfección con la ambientación general de esta producción. Por qué no decirlo, a veces recuerda a Blade Runner, pero esto no es para nada algo que recriminarle.

La rejugabilidad es otra de las grandes bazas del título. Si bien completarlo llevará mínimo una veintena de horas sin prestar demasiada atención a los documentos que nos encontremos o a las misiones secundarias, volver a comenzar de cero pocas veces es tan gratificante dado que podremos explorar nuevas vías para afrontar los desafíos como limitarnos al sigilo o lanzarnos al ataque directamente, e incluso en función de las decisiones que tomemos y cómo se desarrollen nuestras conversaciones con el resto de personajes en los momentos clave llegaremos al final, que puede variar en función de nuestra moralidad y de ciertas opciones que se nos presentarán, de una forma u otra.

En conclusión, nos encontramos ante uno de los juegos que competirán entre los mejores del 2011, un título que desde el primer momento destila un aroma de gran producción y que gustará a aquellos que demanden un reto a la altura de una de las franquicias con más personalidad de la industria.

NOTA: 8,2

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