Análisis: Gears of War 3

Gears of War 3

Después de una espera que se nos ha hecho muy larga y con uno de los mejores trailers del año,  ‘Cenizas a las cenizas’, la última entrega de la franquicia de Epic llega 6 años después de su inicio en Xbox 360 a su inevitable conclusión. Todavía con lágrimas en los ojos mi veredicto es inquebrantable, se trata de la mejor exclusiva de la consola hasta la fecha y un referente en un género tan saturado como es el de la acción. Sus grandes bazas, a continuación.

La historia comienza meses después del final de su antecesor, tras la caída de Jacinto las fuerzas CGO quedan dispersas mientras los Lambent, seres monstruosos creados por la exposición a la imulsión, se extienden por el planeta resultando letales incluso para los Locust, que también pelean encarnizadamente por sobrevivir. Cuando Marcus Fénix y sus gears reciben la visita del presidente Prescott con un mensaje de su padre que promete haber encontrado la forma de retomar el control de Sera, se embarcarán en una misión desesperada en la que no faltarán las persecuciones, algunos momentos de puro western, asaltos fusil en mano y huídas temerarias en lo que es un guión muy dinámico y consecuente con todo lo vivido hasta el momento.

Más allá de las bromas que el tono dramático de la historia pueda suscitar, que han sido muchas en las últimas semanas, y perfectamente conscientes de que el suyo es un juego de acción con personajes rudos, hombres y mujeres de acción capaces de destrozar a sus enemigos con armas brutales y con un par de secundarios capaces de desesperar a sus compañeros con sus comentarios burlones (e hilarantes, por cierto, pues son una parte importante de la esencia de Gears of War), hay que alabar el tremendo esfuerzo y dedicación de Epic a la hora de mejorar la narrativa de la tercera entrega de esta saga. Si en el primero nos encontrabamos una historia plana más allá del caótico retrato del mundo en el que nos situaban, y en el segundo procuraban introducir con calzador la lacrimógena historia de la búsqueda de Dom y su esposa perdida María, que por otro lado dejó para el recuerdo uno de los momentos más crudos e impactantes vistos en un videojuego, en el tercero profundizan mucho más en las motivaciones y temores de los personajes que todos conocemos y en la desesperación de una raza al borde de la extinción haciendo uso de un gran número de cinemáticas y líneas de texto intercaladas en la acción.

No dudéis que a modo de homenaje los aguerridos Marcus, Dom y Cole (divertidísimo su regreso a casa en forma de leyenda deportiva) tendrán su momento de gloria e incluso Anya, que deja la radio para pisar el campo de batalla, nos contará algunos detalles de su pasado. Incluso el tercer hermano Carmine pondrá a prueba la tradición familiar de morir en combate y nos tendrá en vilo gran parte de la contienda. ¿Apostáis por él o en su contra? Es, en definitiva, un paso adelante para conocer un poco más de los valientes que nos han acompañado tantas horas y de varias caras nuevas como la de Jace, no tan nueva para aquellos que hayan leído los cómics.

Gráficamente Gears of War 3 es, junto con God of War 3 en Ps3 (parece una broma divina que ambos compartan las iniciales y la numeración), el juego más pulido a nivel técnico de la actual generación de consolas que, dado que prácticamente parece haber llegado a su límite técnico pese a lo que algunos quieran vender, es mucho decir. El modelado de los personajes es sensacional, los escenarios son muy detallados y no hay dos iguales y los fondos del paisaje dejan con la boca abierta al ser de primerísimo nivel. Los fogonazos de las armas al disparar, los fluidos amarillentos de los Lambent al volar por los aires e incluso el tratamiento de partículas impresiona, y si no fijaos cómo vuela el polvo entre los pies de los gears al llegar a la ciudad fantasma en busca de combustible.

Y es que técnicamente el juego se mantiene muy sólido, sin ralentizaciones incluso en las fases más movidas como aquellas en las que deberemos disparar desde vehículos a gran velocidad, aunque sí hemos detectado que en algunos momentos se dará alguna que otra pausa de apenas un par de segundos cuando se activa el autoguardado. Cuando esto suceda algunos modelados, casi siempre objetos cercanos desperdigados por el escenario, perderán definición hasta que se complete la carga de texturas. Detalles que en ningún momento empañan un conjunto tremendamente sólido que exprime al máximo el veterano motor Unreal y que sin duda se ha beneficiado de un retraso de casi un año impuesto por Microsoft para asegurarse de que GoW3 era su plato fuerte del 2011 dejando el año pasado todo el protagonismo para Halo Reach.

A nivel jugable es muy conservador, no se puede negar. La mecánica basada en las coberturas y en envolver al enemigo apoyándote en tus compañeros de escuadrón se mantiene intacta aunque de un modo más flexible. Ahora los enemigos, que gozan de una inteligencia artificial muy a tener en cuenta y que es incluso mejor que la amiga, no se lo pensarán dos veces a la hora de lanzarse a por tus hombres y haceros salir del escondite, algo que también conseguirán haciendo uso de artefactos como un nuevo tipo de granadas capaces de perforar el suelo y atravesar cualquier barricada. Por supuesto no todos los enemigos se comportarán igual, habrá algunos más salvajes y de rutinas más simples como los drones, y otros que se moverán endiabladamente rápido y buscarán cualquier ocasión de sorprenderte como los Kantus, en especial los nuevos blindados realmente duros de pelar.

Nuevas armas como el Lancer retro, de menor precisión pero equipado con una bayoneta con la que cargar contra el enemigo, y el one-shot, un francotirador pesado capaz de acabar con lo que se nos ponga por delante con un solo tiro, así como el uso de mechas, dotan de mayor frescura a la acción que ya de por sí es constante en todo el desarrollo.

La dificultad no es tremendamente elevada aunque los más audaces deberían probar los modos más extremos para saborear la batalla en todo su esplendor. La campaña principal, dividida en 5 actos con 6 o 7 niveles cada uno muy rejugables, puede completarse en un mínimo de 8 horas dependiendo de lo cuidadosos que seamos a la hora de explorar los escenarios en busca de cráneos, chapas CGI o documentos y objetos varios que enriquecerán el argumento y nos aportarán logros.

El último acto merece una mención especial en lo que algunos consideramos un guiño a la saga Bioshock por el diseño de las localizaciones y el concepto ligado a la construcción de la ciudadela. Un acto que desembocará en el final definitivo de la trilogía, con un combate final que, si bien no es tan desafiante como el del general Raam del primer juego, dejará con un gran sabor de boca en comparación con el de la segunda entrega, francamente flojo. Además, es un duelo que acierta de pleno con el enemigo al que deberemos plantar cara, no podía ser de otra forma.

La música, otro de los elementos clave del juego y cuyas melodían resultarán conocidas a los fans con composiciones como la de la marcha de los gears, llega a su punto álgido en el último nivel de la campaña, en la que el tema principal se torna tan épico y sobrecogedor que impresiona, convirtiéndose casi al instante en uno de los mejores de los últimos años de la industria.

El vídeo final, realmente emotivo, nos dejará con ganas de más. No sólo por la diversión que nos ha regalado esta saga que toca a su fin, sino por seguir profundizando en la historia de cada uno de los personajes. No os creáis que os van a dar todas las respuestas a las incógnitas que llevan mucho tiempo rondandonos por la cabeza. Algunos misterios se desvelan por fin, otros de forma parcial, y algunos quedan en el aire para que sigamos haciéndonos preguntas meses después de jugarlo. No es lo óptimo, pero desde luego sus desarrolladores han cumplido su promesa y la guerra por Sera y las aventuras del escuadrón Delta llegan a su fin.

¿Qué nos queda? Pues muchas horas por delante. Podemos volver a jugar la campaña incluso con amigos (4 en cooperativo offline, 5 en el online), lo cual llevará al límite la experiencia de juego y nos permitirá reunir los coleccionables y probar otras rutas para completar ciertos objetivos en los momentos de la campaña en lo que se nos den varios caminos a seguir. Además tendremos el modo Horda, muy mejorado, en el que ahora deberemos aprender a fortificarnos debidamente con alambre de espinos o barreras electrónicas y hacer uso de todo nuestro arsenal para aguantar las oleadas enemigas junto a nuestros aliados, así como otros modos como Ejecución, Zona de Guerra o Captura al líder.

En conclusión, Gears of War 3 pone punto y final a una trilogía fantástica, que no tiene que envidiar nada a otras más veteranas como Halo, y que supera ampliamente a la mayoría de sus competidores en excelencia y diversión. Cuesta dejar de jugar, y sobre todo cuesta mucho hacerse a la idea de que la guerra se ha terminado. Y es que a estas alturas, como dice Ice-T en su canción, “We are the Gears of War”.

NOTA FINAL: 9,8

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