The House of the Dead: Overkill – Versión extendida

The House of the Dead Overkill

No sé por qué esos juegos que en su día llenaron las recreativas de jugadores, que llevaban a nuestro personaje sobre raíles invisibles y que se basaban en disparar a todo lo que se moviera y a recargar a una velocidad de vértigo ya han pasado a mejor vida. Su fórmula estancada y la necesidad de los estudios de buscar nuevas experiencias mucho más completas e inmersivas han acabado por jubilar a las sagas más veteranas. ¿O debería decir ‘casi’?

Hace un par de años Sega nos sorprendió con una nueva entrega de The House of the Dead para la Wii de Nintendo. Lejos del dramatismo de sus anteriores entregas y con personajes totalmente nuevos, el estudio Headstrong Games optó por un cambio tanto en la ambientación como en su propia esencia inspirado en ese experimento macarra y surrealista que Robert Rodríguez y Quentin Tarantino llevaron al cine bajo el título de Grindhouse, todo un homenaje a las películas de serie Z.

Sus señas de identidad, léase su filtro amarillento y deteriorado, su guión intrascendente, sus personajes extremadamente estereotipados, su lenguaje soez, el humor negro (a veces un tan escandaloso como hilarante), la violencia extrema, el gore por doquier y sus guiños sexualmente sugerentes, están todas perfectamente recreadas en el juego para la ocasión.

Claramente la gran baza de este título es que no se toma en serio ni por un momento, contándonos una historia sin pies ni cabeza sobre dos policías, uno de ellos novato y el otro ciertamente agresivo y cascarrabias (os reto a que contabilicéis sus ‘motherfucker’ a lo largo de las secuencias) que pese a no soportarse deberán dar caza a un científico loco que no cejará en su empeño de acabar con nosotros lanzándonos a sus mutantes y a sus más abominables criaturas. Y por si todo este enredo no fuese suficiente, dos strippers de gatillo fácil también querrán saldar sus cuentas pendientes con el maníaco, por lo que la orgía de sangre y balas está más que asegurada.

A partir de aquí, deberemos superar grotescos niveles en localizaciones como una feria, un matadero o un local de alterne por poner unos pocos ejemplos en las que nuestros reflejos serán fundamentales para salir vivos. Abatir a todas las amenazas que se nos presenten mientras reponemos nuestra munición y a la vez disparando a las diferentes bonificaciones esparcidas por los escenarios serán una constante, que sólo será interrumpida por algún que otro evento en el que deberemos disparar con precisión a pequeñas dianas para realizar una acción concreta, y por supuesto por los jefes finales, muy bien diseñados aunque no presenten ningún quebradero de cabeza.

A nivel gráfico el juego luce inesperadamente bien. Y es que para haberse llevado el original de Wii, con sus consabidas limitaciones técnicas, a la alta definición que se exige con PS3 los escenarios están llenos de elementos y múltiples efectos que crean una atmósfera muy atrayente sin sacrificar fluidez en ningún momento, lo que demuestra el gran trabajo hecho por Headstrong Games. Puede que la expresividad de los rostros, un tanto acartonados, sea la parte más floja de este apartado y en la que más se le nota la edad al producto, aunque dado que el resto del conjunto no desentona y una vez nos volquemos en la brutal matanza mutante poco nos importará.

Entre los extras más llamativos de la edición se encuentra la posibilidad de verlo en 3D, lo cual resulta fantástico, ya sea con una televisión con este tipo de funciones estereoscópicas o simplemente poniéndonos las gafas anaglíficas (las azules y rojas) que se incluyen en la caja como ya ocurrió en las revisiones de títulos como Batman Arkham Asylum.

Por otro lado el uso del Move para apuntar, pese a ser opcional, bajo mi punto de vista resulta esencial para disfrutar de The House of The Dead: Overkill, sobre todo teniendo en cuenta la estupenda precisión que nos otorga este dispositivo, de nuevo el más satisfactorio de los controles de movimiento que hay en el mercado pese a su fórmula continuista. Si contáis con dos mandos, jugar con un amigo es realmente divertido aunque los más avanzados a lo mejor lo encontráis un tanto fácil.

Advertir también que no es demasiado largo, y en dos o tres tardes probablemente lo hayáis superado según seáis más o menos hábiles. Sin embargo es perfectamente rejugable, pues ahorrar el dinero suficiente para comprar el mejor arsenal y mejorarlo completamente requerirá de muchas partidas, por no hablar de lo que nos costará superar cada uno de los niveles con la máxima puntuación. Además, encontraréis algunos desafíos en forma de recreativas para que practiquéis el apuntado y establezcáis vuestros récords.

En conclusión, dado el limitado catálogo de la consola para Move, ojalá más compañías siguieran el ejemplo de Sega y relanzaran algunos de sus mejores títulos con un buen lavado de cara y un control tan depurado. Una experiencia realmente divertida y muy retro que nos hará rememorar los mejores días de un género casi olvidado pero que regló tantas horas de entretenimiento a los jugones veteranos. No es para todos los públicos, desde luego, pero aquellos que no tengan remilgos a la hora de desmenuzar hordas de repulsivos mutantes con su revólver no lo deberían dejar escapar.

Nota final: 7,8

 

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