¿Por qué te enamorará Uncharted 3?

Uncharted 3

Pocas veces nos encontramos ante un juego en el que realmente te es casi imposible sacarle puntos negativos. Si esto ocurre con la tercera parte de la mejor franquicia de Sony de los últimos años es porque sus creadores se lo han ganado a pulso con un juego que, por sí solo, bien valdría la compra de una Ps3 con tal de disfrutarlo. ¿Irrepetible? Eso decíamos de El Reino de los Ladrones, pero en todo caso aquí van los aspectos a tener en cuenta de uno de los mejores lanzamientos del año.

 

Una aventura con todo lo que nos gusta

Un protagonista tan simpático como fanfarrón, un mentor cascarrabias pero fiel hasta el final, una chica con recursos que se verá arrastrada participar en las más increíbles hazañas y por supuesto unos villanos con mucho carisma, de esos que desde que entran en escena sabes que no va a ser fácil acabar con ellos y que acabarán por crispar tus nervios. Es curioso que estos personajes a priori tan usuales en este tipo de producciones den tan buen resultado en este título que precisamente tiene como uno de sus puntos fuertes el saber hacerlos interesantes en una historia de piratas, tesoros escondidos y maldiciones en la que Drake, Sullivan y los suyos deberán seguir las pistas del diário de su antepasado para encontrar la legendaria ciudad perdida de Ubar, la también llamada Atlantis de las arenas.

No os preocupés, el guión tiene los suficientes giros y sorpresas para que valoréis el gran trabajo que se ha realizado en cuanto a narrativa, algo poco usual en juegos orientados a la acción.

Aquellos cinéfilos que jueguen a Uncharted 3 no podrán reprimir unas cuantas sonrisas en momentos puntuales en los que se homenajea a verdaderos clásicos, desde Indiana Jones y la última cruzada a Lawrence de Arabia e incluso El ladrón de Bagdad entre otras muchas. Los drásticos cambios de escenario, el viaje por todo el mundo y la sensación de estar corriendo contra reloj son elementos fundamentales de toda película de aventuras que se precie, algo que han tenido siempre muy presente en esta saga. Y es que da la sensación de que Uncharted desde siempre ha querido tener el cine como principal fuente de inspiración en vez de, como sucede habitualmente, los videjuegos.

Una experiencia cinematográfica

Uncharted 3 es de esos juegos en los que el talento de un director de hace patente. A las numerosas cinemáticas, que lucen fantásticas gracias a una captura de movimientos con actores reales, unimos aquellas secuencias de acción en las que los personajes serán sacudidos, volarán por los aires mientras todo se viene abajo, forcejearán y expresarán sus emociones con total naturalidad, como si de una película de animación se tratase.

Estas escenas se funden a la perfección con la jugabilidad y serán muy interactivas. Ya habréis visto todos el vídeo de la lucha en el compartimento de carga en el avión en pleno vuelo, pero sin querer destriparos nada decir que no es ni mucho menos el único momento formidable del juego, aunque por supuesto sí uno de los más impactantes.

En todo caso los valores de esta producción se encuentran a un nivel altísimo en lo que se refiere, por poner algunos ejemplos, a la música, los efectos sonoros, las voces en castellano cedidas por fantásticos dobladores y la minuciosa documentación realizada para representar Cartagena y el resto de localizaciones que han sido cuidadas en extremo y cuentan con numerosos detalles en cada esquina.

También destacar una vez más las animaciones sin rival en los movimientos del personaje, que no corre de la misma forma en todas las superficies o que irá palpando la pared si nos acercamos mucho a un muro. A la carrera, cualquier raíz en el suelo u obstáculo lo desequilibran con gran naturalidad haciéndole incluso rodar por el suelo hasta volver a ponerse en pie. Una delicia.

Variedad, mucha variedad

Aunque los combates con armas de fuego os resultarán muy familiares y habéis jugado a las entregas anteriores, decir que esta vez sí han sido maravillosamente integrados con el cuerpo a cuerpo, y por primera vez hay una sensación clara de que ambos estilos pueden combinarse con destreza para superar situaciones complicadas sin estar predefinidas. Claro que, a veces por exigencia del guión no nos quedará otra que cerrar los puños y derribar a los enemigos que nos rodearán, utilizando un botón para golpear, otro para esquivar sus ataques y un tercero para zafarnos cuando nos agarren e incluso lanzarlos. Un sistema muy depurado que nada tiene que ver ya con la primera versión que probamos en El Tesoro de Drake.

Pero no todo serán peleas, también habrá partes en las que deberemos escalar, saltar y deslizarnos por el escenario para avanzar, que son realmente divertidas. Otras en las que deberemos correr para atrapar a alguien mientras que a veces seremos nosotos los  perseguidos o estemos obligados a escapar de una estancia que se nos viene encima. No faltarán tampoco las fases en las que iremos montados sobre vehículos desde donde podremos disparar

También nos encontraremos frecuentemente en salas llenas de mecanismos, grabados y extraños artefactos que, gracias a las pistas del diario de Drake y a la agilidad de Nathan deberemos desentrañar para seguir adelante. Muchos de ellos, sin ser especialmente complicados pero sí lo suficientemente desafiantes, me han recordado a los mejores tiempos de la saga Tomb Raider, pionera en mezclar enigmas arqueológicos con luchas trepidantes.

Lo principal es que todos estos estilos de juego bien pueden darse a la vez en un mismo nivel, por lo que aburrirse será prácticamente imposible. Por supuesto si ya has acabado la historia principal, te quedarán muchas horas en el modo multijugador, que ha cambiado muy poco pero que tiene numerosos guiños a los dos primeros juegos, o repetir las misiones con un amigos en el cooperativo online o a pantalla dividida.

Innovación técnica sin igual

A estas alturas de la generación actual es casi una tarea imposible sorprender al jugador con detalles gráficos realmente fuera de lo común. Si la primera entrega de Uncharted nos dejó maravillados por el tratamiento del agua y poco después la segunda hizo lo propio con la representación del hielo, lo más cautivador que he visto en los últimos años, La traición de Drake pone de manifiesto su excelencia con un nivel en el desierto en el que el comportamiento de la arena es simplemente alucinante.

Si bien el escenario hace mucho, con esa inmensidad llena de dunas bajo un sol ardiente, es impresionante contemplar cómo en la cime de cada una de ellas el viento esparce pequeñas nubes en función de la dirección en la que sopla. Por otro lado, las pisadas de nuestro protagonista se hundirán dejando un perfecto surco en la superficie inmaculada pudiendo seguir perfectamente su rastro. Si nos fijamos bien, incluso la arena de los bordes de estas huellas se deslizarán suavemente por el contorno de las mismas como sucede en la realidad.

A este deleite técnico le acompañan entre otras cosas los efectos del agua, que han sido mejorados, y del fuego, protagonista indiscutible del nivel de la huida del chateau.

Estos efectos son la puntilla para un apartado técnico simplemente sobresaliente, que corre a la perfección en Ps3 sin que se perciban caídas o tiempos de carga en mitad de los niveles. Eso demuestra el excepcional dominio que tiene Naughty Dog de las herramientas de desarrollo de la consola para aprovechar toda su potencia, algo que aún hoy no está al alcance de todos los estudios. De hecho, sólo de dos o tres, lo cual resulta extremadamente meritorio.

NOTA FINAL: 9,8

 

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