Zoom a: The Walking Dead. Temporada 2. Episodios 1 al 7

He de admitir que empecé a ver los nuevos capítulos de esta serie sin demasiado convencimiento. Fue mi afición por el género de lo fantástico y el terror la que me impulsó a dejar de lado aquellos comentarios catastrofistas en los que se calificaba a la producción de Frank Darabont como extremadamente aburrida y falta de continuidad narrativa. Tras haber visto los primeros siete episodios de la temporada, aquellos que se han emitido antes del parón, me gustaría romper una lanza a favor de esta producción a la que en ocasiones se ha tratado injustamente y a la que se ha medido con unos baremos un tanto inapropiados.

El fin del séptimo capítulo bien podría haber marcado el final de temporada. Lógico, si nos fijamos en que la primera consta de apenas seis, pero especialmente porque pone fin a algunos acontecimientos vitales de la trama y da pie a la continuidad de la historia. La huida de Atlanta, la búsqueda desesperada de la pequeña Sophia y la estancia de los supervivientes en la misteriosa granja de Hershel Greene han alcanzado su desenlace lógico y un tanto inesperado para los estándares de la televisión de hoy en día que seguro ha sorprendido a muchos de sus seguidores, si bien no a todos.

Lo cierto es que el guión se ha desarrollado con mucho más acierto y concreción argumental que en los inicios de la serie, a pesar de haber perdido el factor sorpresa. Es cierto que se ha prescindido de escenas tan sobrecogedoras como aquella de Rick a caballo recorriendo las calles desérticas de la ciudad o la de esa barca de pesca flotando en soledad en un lago oculto ajeno al horror que campa a sus anchas más allá del bosque. Dejando a un lado los motivos presupuestarios, importantes especialmente si se quiere introducir un mayor número de capítulos, coincido en que esta vez lo importante era profundizar en el grupo de personajes ya constituido y tan lleno de posibilidades.

 A pesar de las bajas que todos conocemos, llegados a este punto por fin somos capaces de atender a los vínculos que se han creado y al carácter de los integrantes de esta pequeña comunidad, ciertamente rica en matices. Son personas que, si bien empiezan a comprender que dependen los unos de los otros para sobrevivir, son capaces de cubrirse las espaldas a pesar de contar con más integrantes opuestos que afines. Tenemos a Dale, el verdadero pegamento que mantiene unido al grupo y uno de los protagonistas que mayor interés suscitan a un servidor; está Glenn, el joven de rasgos asiáticos que se impone como un superviviente lleno de recursos y con mucho que aportar; Rick, el líder nato; e incluso Daryl, sin duda el personaje que mayor evolución ha sufrido dándonos las primeras pistas de algunos de los conflictos que veremos próximamente y que incluirán a un viejo conocido.

 También mencionar que en estos primeros episodios se han tratado algunos temas de una manera ciertamente interesante, como son el poder inherente a la posesión de un arma, la paternidad en un mundo condenado al desastre o el descubrimiento de la sexualidad como herramienta para combatir la soledad. Son cuestiones que han aparecido a caballo entre lo dramático y lo anecdótico, pero que están ahí y que no pueden faltar en todo ‘survival’ que se precie.

 Sería un acto futilidad negar que no se trata de una serie hecha para el público más impaciente. Profundizar en las motivaciones, miedos y sueños de los personajes implica un buen número de diálogos entre ellos en los momentos de relativa calma que decepcionarán a algunos y servirán como justificación a aquellos que como mencionaba al principio se empeñen en tildar a The Walking Dead de rematadamente aburrida e irritable.

 Sin embargo simplemente diré que esto no es una película de serie B de George A. Romero ni una obra maestra del cine de acción y terror como El amanecer de los muertos de Zack Snyder. Cuando haces una serie has de seguir los cánones de lo televisivo, no se puede pretender ver un tiroteo detrás de otro o una encarnizada batalla a vida o muerte cada diez minutos aunque a todos nos gusten estos momentos trepidantes. Los responsables de la serie han hecho un esfuerzo por dotar a cada capítulo de al menos una escena con la amenaza palpable de los caminantes y se agradece, pues de hecho resultan mucho más compensadas que las vistas en la primera temporada. Desde luego hay mucho margen de mejora, y eso en un producto como el que tenemos entre manos resulta de lo más positivo y esperanzador.

 Han bastado siete capítulos para meterme profundamente en la serie y ya estoy esperando que se emita el octavo para comprobar si estas sensaciones no se echan a perder. Seguiremos informando.

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