Análisis de Need for Speed: The Run

Need for Speed The Run

Need for Speed es una de esas franquicias de gran éxito que ya nos han acostumbrado a la llegada de una entrega por año, si no dos con el lanzamiento hace meses de Shift 2, una apuesta por la simulación que nada tiene que ver con el juego que hoy nos ocupa, un claro arcade en la línea de anteriores trabajos de Black Box como Carbono y Undercover, los cuales se quedaron a las puertas de saborear las mieles del éxito de crítica y público.

Porque la gran dificultad de The Run viene precisamente por la gran calidad que atesoraba su predecesor, el excelente Hot Pursuit de Criterion que como juego de conducción sigue siendo la opción más recomendable de esta saga en la actual generación, y esto no hay más remedio que dejarlo claro desde un primer momento.

Entonces, ¿qué nos ofrece The Run? Pues ciertos aspectos que, aunque no convenzan a todo el mundo, lo convierten en una título muy a tener en cuenta para los amantes de la velocidad. Se trata de una gran producción en la que EA no ha escatimado en recursos, como ya hemos visto en la campaña publicitaria de las últimas semanas coronada con ese tráiler firmado por el efectista Michael Bay y que incluía la imagen de la sensual Irina Shayk.

La propuesta a priori es de lo más atractiva, nada menos que una gran carrera en la que competir cruzando los Estados Unidos de costa a costa, empezando en San Francisco y finalizando en Nueva York y pasando por alguno de los entornos más bellos del país que han sido cuidadosamente reproducidos, lo cual potencia mucho la variedad del juego al correr en desiertos, ciudades, zonas portuarias, puertos de montaña y un largo etcétera.

De fondo, una historia de un joven conductor que debe dinero a la gente equivocada y que correrá para su amiga Sam contra 500 conductores para salir del apuro. Una trama tópica, muy tópica, que cuenta con guiños a muchísimas películas de Hollywood, sin ir más lejos el inicio del juego en el que el protagonista se encuentra atrapado dentro de un coche que está siendo aplastado en un desguace parece sacada de la escena con Giovanni Ribisi en 60 segundos. En todo caso resulta entretenida y gusta el esfuerzo por dotar a un juego de carreras de cierto contexto, lo cual eché mucho en falta en ‘Hot Pursuit’, que no pretendía ni mucho menos ser tan cinematográfico.

Gracias a la versatilidad del motor Frostbite 2, el mismo que se ha utilizado en Battlefield 3, se han añadido algunas secuencias de acción en las que controlaremos las acciones del protagonista a través de Quick Time Events, es decir, pulsando el botón adecuado para realizar las acciones precisas. Puede que aquellos que compren este juego no estén interesados en este tipo de contenido, pero su inclusión resulta curiosa y hubiese merecido la pena explorar mucho más este camino, ya que estos momentos además de aparecer muy de vez en cuando en la aventura apenas nos ofrecen posibilidades, siendo bastante sosos.

Lo que sí engancha muchísimo es la propia carrera, en la que tendremos que ir compitiendo en diferentes tramos del trayecto avanzando posiciones hasta alcanzar la cabeza de la lista. Aunque a los más hábiles con el volante nos les llevará muchas horas completarlo, lo cierto es que desde Most Wanted y su Black list ninguna entrega de Need for Speed nos animaba tanto a progresar en la campaña individual. Eso sí, The Run es bastante más rígido que otros como el último Hot Pursuit ya que no nos bastará con ir consiguiendo medallas de diferente valor en función del puesto en el que quedemos para avanzar, sino que se requerirá la victoria para pasar al siguiente recorrido.

Hay fases de contrareloj en las que pasaremos por diferentes puntos de control, otras en las que deberemos dejar atrás a varios oponentes y algunas en las que tendremos nuestro particular cara a cara con rivales de peso. Por si no fuera suficiente la policía también nos perseguirá cuando nos localice al igual que la mafia, que incluso nos disparará. Todos ellos tendrán vehículos a la altura del nuestro, por lo que no será fácil zafarnos de ellos.

No cabe duda de que esta es una de las señas de identidad de Need for Speed y que frustrará a muchos, lo increíblemente persistentes de los adversarios, que nunca llegarán a dejarnos excesivamente atrás pero que a pesar de realizar una conducción prácticamente perfecta tampoco lograremos despegarnos de ellos. No es nada realista y nos recompensa muy poco si logramos comprar un coche realmente potente, pero asegura mucha tensión durante toda la carrera.

Los circuitos cuentan con un buen diseño y dispondremos de múltiples atajos, y sus características harán que debamos adaptar nuestro tipo de conducción y nuestro coche, que podremos cambiarlo parando en puntos concretos en mitad de la carrera sin que esto nos penalice en exceso. Si lo destrozamos en un choque o nos salimos del trazado retrocederemos a un punto de control, teniendo varias oportunidades en cada carrera para no tener que empezarla desde el principio. No ocurre lo mismo si la finalizamos sin cumplir los objetivos, teniendo que repetirla al completo independientemente de los comodines que nos queden, lo cual no está demasiado bien compensado.

Gráficamente decir que el ya mencionado motor Frostbite 2 realiza un trabajo excelente. Los coches, que cuentan con muchísimas licencias de prestigio, están muy bien modelados, mucho mejor que las figuras humanas que pese ser más que correctas podrían haber contado con algo más de detalle.  Los vehículos se deforman con los choques, sin que por ello pierdan prestaciones, los entornos han sido fielmente captados aunque solo unos pocos cuentan con efectos para potenciar la espectacularidad como por ejemplo el de las Montañas Rocosas en Colorado, donde se producirá una avalancha que nos obligará a pisar el acelerador y nos hace preguntarnos para cuándo una entrega que abuse descaradamente de los efectos climáticos y nos regale trazados de locura que nos recuerden vagamente al casi olvidado Need for Speed 2.

La sensación de velocidad está muy bien conseguida en las diferentes pistas aunque de vez en cuando notaremos alguna caída de imágenes por segundo un tanto molesta. Decir también que cuanto mejor lo hagamos en las carreras, esto es no utilizar ningún rebobinado o conseguir puntos por maniobras peligrosas entre el tráfico moderado del juego, subiremos con mayor rapidez de nivel, que se guardará en nuestro perfil y se respetará a la hora de probar los desafíos, pequeñas pruebas que sacarán el máximo partido a las diversas localizaciones en las que podemos correr y alargarán la vida del título.

El sistema Autolog vuelve a estar integrado mejor que nunca para que podamos seguir en todo momento las puntuaciones de nuestros amigos tanto en el modo individual como en el multijugador, en el que podrán competir hasta 8 jugadores en diversas categorías, y que dará lugar a numerosos piques.

En conclusión, parece que a The Run le ha faltado un poco más de trabajo para llegar a lo más alto, aunque puede decir que es realmente divertido y goza de algunas de las características más envidiadas de la franquicia, entre las que también hay que destacar el apartado sonoro, con una música muy acorde con la producción y unos efectos a la altura, no se pueden obviar ciertas carencias  algo evidentes como por ejemplo la ausencia del modo de partida rápida, inexplicable en un arcade como este. Tuya es la decisión de atreverte o no con el Need for Speed de la temporada, aunque en todo caso es buena señal que la saga cuente con tan buena salud y se esfuerce por ofrecer nuevos elementos con cierta originalidad.

NOTA FINAL: 7,5

 

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