Análisis de Spec Ops: The Line

Spec Ops The Line

Independientemente de la calidad del título no voy a entretenerme en comentar todos aquellos aspectos de los que bebe Spec Ops: The Line y que habremos visto en multitud de juegos en los últimos meses. Sí, se trata de un juego de acción absolutamente frenética, que excepto algún que otro climax entre misiones en los que el equipo de desarrollo se toma su tiempo para narrar la historia, no nos da cuartel. La perspectiva, en tercera persona y apuntando desde el hombro como los soberbios Gears of War, es sin duda el modelo más pulido y gratificante que nos podemos encontrar en un juego de disparar a todo lo que se mueva. Y por supuesto la gestión del pelotón, sencilla y sin demasiadas sorpresas, que será vital para combatir oleadas de enemigos sin ceder un ápice de terreno a través de sencillas órdenes que van de ofrecer cobertura, intensificar el fuego en una determinada posición o disparar con el rifle francotirador a ese incauto que se nos resiste en la lejanía.

Todos estos puntos se han llevado a cabo de manera muy satisfactoria, acción que no nos viene lastrada por problemas graves en la jugabilidad o una cámara caótica, y esto ya es muy bueno. Pero si queréis que os diga en lo que el título de Yager sobresale, pues es sin duda en dos importantes pilares en los que se sustenta toda la propuesta y que pretenden ser los elementos diferenciadores respecto a la competencia. Son la ambientación y la historia.

Veamos primero cómo se inicia la trama, que como os podéis imaginar se irá complicando con el fin de regalarnos unos cuantos giros y sorpresas importantes especialmente hacia el final de la aventura. El juego se basa en la novela de Joseph Conrad Edge of Darkness, nada más comenzar nos ponemos en la piel del Capitán Walker, que junto a dos camaradas llega a una ciudad de Dubái completamente irreconocible tras recibir una llamada de auxilio.

La ciudad emiratí ha sido asolada por una serie de tormentas de arena que han convertido la zona en un paisaje propio de un relato post-apocalíptico. Incomunicada desde hace meses, la urbe se ha llenado de insurgentes que luchan contra lo que queda de la unidad 33 del Ejército de los Estados Unidos. Al mando, el Coronel Konrad, un prestigioso militar que fracasó estrepitosamente al intentar evacuar a la población y que desde entonces sobrevive en un territorio hostil en el que parece que ya no hay esperanza. Las cosas han cambiado en Dubái, donde el terror y la locura se han hecho dueñas de las calles y los edificios semiderruidos.

A las pocas horas de empezar a jugar a Spec Ops: The Line nos daremos cuenta de que los acontecimientos de los que somos testigos están siendo cuidados a nivel argumental mucho más que en la mayoría de los títulos similares. Sorprende especialmente la madurez de la narración, apoyada por una puesta en escena sobrecogedora y por momentos aterradora. Y con esto no nos referimos a que salga gente practicando el sexo o bebiendo litros y litros de alcohol. Para nada, de hecho ni se contempla. Lo realmente perturbador del desarrollo del título son algunos elementos que no se han omitido pese a su crueldad para hacernos saber que nos encontramos en un verdadero infierno donde el bien y el mal hace mucho que dejaron de tener sentido.

Rastros de ejecuciones en masa, soldados colgados de diversos postes… todo es parte de la ambientación e incide directamente en el comportamiento de nuestro pelotón, cada vez más agotado física y mentalmente temiendo perder la cabeza tras cada soldado abatido o civil que no consiguen salvar. Por si fuera poco, prepárate para tomar decisiones en las que corres el riesgo de dejar a un lado la moralidad y la ética para poder continuar con tu misión y que de una manera o de otra se tendrán en cuenta al llegar al desenlace. No tienen tanto peso como uno en un principio pueda pensar, siendo en el epílogo donde escogerás tu camino, pero hacen reflexionar sobre temas importantes. La guerra nunca fue tan salvaje.

Por todo esto, entended que no estamos jugando el típico juego de soldaditos al estilo de un Medal of Honor de la Segunda Guerra Mundial. Mucho cuidado de adquirirlo si sois muy impresionables o detestáis los juegos con un elevado nivel de violencia, seguramente no estéis ante vuestro juego predilecto ni se lo debáis comprar a vuestros hijos suponiendo que sean menores de edad. Evitadlo, da igual lo que aparezca en la portada.

Para todos aquellos que busquéis grandes dosis de dramatismo y visceralidad, aquí tenéis una apuesta que no tiene miedo a las polémicas ni al qué dirán. Es fiel a sí mismo, y se alza entre los juegos más interesantes del año por méritos propios.

Puede que para algunos sea poco variado en cuanto a localizaciones, pues atravesaremos la ciudad de Dubái desde las dunas de su periferia, pasando por lo que queda de su autopista, edificios derruidos, azoteas en llamas y calles devoradas por la tierra en las que en cualquier momento podemos ser presa de una tormenta de arena, dificultando la visibilidad y las órdenes al equipo. Pese a no estar tan bien lograda como en Uncharted 3, raya un gran nivel y es una de las señas de identidad del título. De hecho, a veces la podremos utilizar como ventaja táctica. En ocasiones contadas, por lo que seguramente podrían haber explorado mucho más sus posibilidades, pero disparar a un cristal para que una estancia se inunde de arena tragándose a una patrulla enemiga es una gozada.

Para dar más dinamismo a la campaña a veces tendremos que ponernos tras una ametralladora de mano, disparar desde un helicóptero o proteger un camión en movimiento, lo cual siempre es de agradecer y nos deja algunas de las escenas más espectaculares.

Spec Ops The Line

Es un juego relativamente difícil, hecho para los jugones y no apto para aquellos que se estén iniciando en los juegos de disparos. A los fans de la acción les resultará bastante adecuado, aunque que se preparen porque hay tramos muy duros de pelar en los que tendrán que dar lo mejor para salir con vida. Las dos últimas misiones, por ejemplo, son pura locura. Hay más de una decena y se pueden superar en una media de 8 horas para los veteranos, y algo más para los menos habilidosos o los que quieran recoger hasta el último de los coleccionables y enterarse así de todos los detalles de la historia.

No podía faltar el modo multijugador, con partidas en las que personalizaremos a nuestro personaje en función de la facción que escojamos dentro del 33, los malditos o los exiliados. Nos aportará muchas horas y en general es muy entretenido (aquí también podemos enterrar a nuestros oponentes bajo una montaña de arena). Es una lástima sin embargo que no se haya incluido una opción de juego cooperativo en la campaña individual, pues le habría venido estupendamente.

Spec Ops The Line no es un juego especialmente original. En definitiva consigue aglutinar algunas de las mejores cualidades de juegos que pueden considerarse el referente del género de acción para formar un conjunto sólido, divertido de jugar, adictivo y con algunos momentos memorables.

Y es que aquí está la clave del título, puede que le falte innovación, puede que haya algún título de acción más recomendable (no tantos), puede que acuse demasiado vivir al final de una generación en la que a estas alturas para destacar se exija la excelencia, pero a pesar de todo no podemos negar que sea una gran superproducción, tan impactante que muchas de sus imágenes perdurarán en nuestra mente cuando hayamos olvidado al resto de clones. Esto ya merece un aplauso.

NOTA FINAL 8,2

 

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