7 cosas que casi me hicieron pensar que no era un Tomb Raider

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La nueva entrega de la franquicia protagonizada por Lara Croft ya lleva días en las estanterías de las tiendas de videojuegos. Y después de jugarla largo y tendido, con todo el cariño que esta leyenda de la industria se merece, puedo decir que se trata de una de las aventuras más completas y apasionantes de los últimos años. Un deleite en cuanto a los valores de producción y técnicamente uno de los últimos bombazos de la presente generación, aunque veremos si las nuevas máquinas una vez lleguen presumiblemente a finales de este año pueden lograr un salto significativo respecto a lo que acabamos de ver.

Ya avisaron de que era un reinicio, que en cuanto a comparativas pasáramos olímpicamente de la estupenda trilogía de Crystal Dynamics, la formada por Anniversary, Legend y Underworld. De Lara Croft and the Guardian of Light ni hablamos, pues ni siquiera quisieron ponerle el sello de Tomb Raider por lo radicalmente distinta que era la propuesta. Pero aun así he de reconocer que el juego me ha dado algún que otro sobresalto. Momentos en los que a pesar de las huidas trepidantes, lo divertido de los combates, los saltos imposibles y una historia muy satisfactoria, llegué a pensar que lo que tenía entre mis manos no era un Tomb Raider. Por suerte, fue un temor pasajero. A continuación voy a listar aquellos puntos que casi… ¡casi! me hacen poner el grito en el cielo.

Lara no es tan dura, más bien blandita

A esto le añadimos sin apenas experiencia y con poca fascinación por la arqueología. Pero no, hay que darle tiempo al juego. Pronto veremos que ella es la chica que teníamos en mente, de las que prefieren ir a la biblioteca a repasar libros antiguos que a las discotecas (así se lo hace saber su mejor amiga) y que ya ha pasado algo de tiempo con un buen mentor aprendiendo a sobrevivir lejos de la ciudad. Lo psicológico ya es otra historia, eso de matar por primera vez, ver a tus amigos morir o curarte una herida con un hierro al rojo tiene que costar y además dejar sus secuelas. Es la gracia de este Tomb Raider, hay que ir a las raíces para darte cuenta del viaje de una jovencita hasta convertirse en la mujer que tantas veces hemos visto en nuestras consolas o compatibles.

Se llama ‘Tomb’ por algo, ¿no?

Hay una isla entera por explorar repleta de parajes naturales, con playas y cascadas, picos nevados y grutas húmedas… pero una arqueóloga viaja buscando algo. Reliquias, ruinas de antiguas civilizaciones, tesoros ocultos y criptas olvidadas. Menos mal que a las pocas horas de juego ya nos daremos cuenta de que para desentrañar los secretos de la historia deberemos profundizar en lo que les ocurrió a aquellos que habitaron el lugar hace ya mucho tiempo. Además, las mejores recompensas están ocultas precisamente en las llamadas “tumbas”, áreas opcionales que vale la pena descubrir y que son muy divertidas de superar.

Mucho disparar y saltar pero poco pensar, ¿y los puzzles?

Soy de la opinión de que en los juegos cada vez nos hacen pensar menos. Y por favor, no me digáis que para combatir los Locust en Gears of War o para designar el inventario de nuestro personaje en Skyrim hay que darle mucho al seso. Yo me refiero a los rompecabezas de toda la vida, los que había en Tom Raider IV: The last revelation, con esas salas llenas de espejos, palanquitas, cuerdas de las que tirar, baldosas con extraños símbolos… Claro que había que pegar un tiro a algún que otro tigre sanguinario o a mercenarios deseosos de quitarnos nuestro botín, pero un cazatesoros tiene que enfrentarse a endiabladas trampas diseñadas por el faraón de turno para impedir el saqueo de su templo. No, lo cierto es que aquellos tiempos ya pasaron, pero sin embargo me quedé complacido al ver algún que otro enigma en el que había que utilizar elementos del escenario para superar un determinado obstáculo o realizar un circuito en un determinado orden y en tiempo limitado. Pequeños desafíos situados sobre todo en las dichosas tumbas (opcionales, claro) y hacia la parte final del juego. ¡Eso es Tomb Raider!

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Lacayos a gogó pero sin jefes finales

Este es el punto menos salvable de mis sobresaltos. No, no hemos encontrado krakens de largos tentáculos que ponen a prueba nuestra destreza con los mandos, ni centauros esquivando nuestras balas con sus escudos, ni dragones chinos escupiendo fuego. Solo un ruso enorme y un samurai mastodóntico, a los que hay que derribar a base de golpes, escopetazos y repetir las mecánicas más depuradas del combate establecido. O un último escollo para derrotar a las fuerzas del mal tan fácil de superar como pulsar tres botones en el momento exacto en un QTE muy facilón. Bueno, quedará en nuestra lista de deseos para el próximo.

Una trama sin si clásico toque sobrenatural

Un barco accidentado tras una tormenta, una isla dominada por una secta de dementes, lobos atacando en la oscuridad, una jovencita sobreviviendo como puede y sufriendo las inclemencias del tiempo… todo digno de una película al estilo de ‘Viven’ o ‘Infierno blanco’. ¿Pero qué hay de los seres mitológicos acechando detrás de cada esquina? ¿De esos poderes arcanos con los que el villano nos ponía las cosas difíciles? ¿De experimentos imposibles en laboratorios en los que es mejor no entrar? Para un reinicio, una trama tremendamente realista puede ser todo un acierto, pero juegos exitosos como los tres Uncharted han demostrado que una gran producción puede servirse de ambos elementos. De hecho, lo aprendieron de Tomb Raider. Por suerte, si aguantamos lo suficiente descubriremos que el mal tiempo de la isla no se debe a su situación, sino a una diosa con muy malas pulgas con un ejército a su servicio de lo más particular. Y no diré más.

Lara quiere jugar en grupo

¿Una aventura cooperativa? Eso nunca le ha funcionado a Lara. Mirad el desastre de ‘El ángel de la oscuridad’. Ella es una chica que se basta y se sobra para salir del mayor de los apuros, por lo que la tripulación del Endurance lo mejor que puede hacer es retirarse del tablero. Ahora en serio, la verdad es que los personajes secundarios quedan estupendamente, son un grupo muy bien diseñado que enseñarán a la joven Croft un par de cosas y que salvarán su vida más de una vez. Pero su peso queda ahí, en la trama. En el desarrollo de la historia. A nivel jugable, Lara estará sola. Y de ella depende que el grupo abandone el infierno en el que han caído, de modo que toca madurar rápido.

Apenas dispara, y menos con dos pistolas

No, lo primero es lo primero. Hacerse con un arco, unas flechas y empezar por conseguir algo de carne gracias a algún cervatillo despistado. Claro que cuando las cosas se complican y tipos con el ceño fruncido amenazan con colgarte boca abajo y sacrificarte a su diosa, puede que haya que usar armas más contundentes. Pistolas, escopetas, rifles, lanzagranadas… Lara con algo de tiempo será capaz de hacerse con un buen arsenal y mejorarlo poco a poco. Si llegáis al final, tal vez descubráis cómo la aventurera se percata de que un par de buenas pistolas van a ser la llave para abrir todas las puertas. Un detalle que merecerá la pena ver tras sudar un poco.

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