Análisis de Call of Duty: Ghosts

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Como cada año, la franquicia más fructífera de Activision vuelve a traer la guerra moderna a nuestros hogares. Esta vez, lo hace con especial interés debido a la proximidad del lanzamiento de las nuevas consolas y el debut de una nueva saga creada a manos de Infinity Ward tras el cierre de Modern Warfare y la fuga de algunos de sus principales talentos. ¿Sigue siendo un indispensable para estas navidades? Ahora lo veremos.

La trama de Ghosts nos sitúa en un futuro próximo, donde los Estados Unidos han sido devastados en un ataque orbital a manos de La Federación, una organización paramilitar sin escrúpulos que aspira a dominar el mundo. Dos hermanos, Logan y Hesh, combatirán en primera línea para defender su patria junto a su padre, Elías, un alto mando militar y miembro de un honorable grupo de fuerzas de élite con lo último en tecnología que será la única oportunidad de derrotar al enemigo.

Los que hayan jugado las anteriores entregas de la franquicia no se van a encontrar con una historia tan peliculera como en los Black Ops de Treyarch. De hecho, pese a que en su conclusión encontraréis un interesante giro que apunta al devenir de esta nueva saga dentro del universo CoD para el futuro, no habrá más de un final. En todo caso, sí existe cierta épica en la mitología de los Ghosts, bastante bien expuesta y contextualizada, aunque deja la sensación de que el guión merecía ser tratado con una mayor profundidad.

La campaña individual sigue los estándares de la saga a pies juntillas, puro espectáculo, dinamismo y variedad de situaciones y misiones para que el jugador no experimente el más mínimo aburrimiento, lo cual a decir verdad consigue. Igual estaremos pasando desapericibidos en una base de misiles como haciendo frente a un desembarco enemigo a gran escala, por no hablar de ciertos tramos a los mandos de un tanque, ametrallando desde un helicóptero o fijando blancos con un rifle de francotirador remoto.

Impresiona todavía la gran capacidad de los estudios de Call of Duty por encontrar localizaciones tan atractivas para plantear los combates y diseñar momentos realmente memorables. Sin embargo, ya advertimos que este modo historia va de menos a más, siendo los primeros niveles los menos inspirados, la mayoría de ellos a pie con pequeñas escaramuzas, para ir ganando en intensidad y emoción. En estos primeros compases hay algunos puntos de inflexión, claro, como aquellos en los que manejaremos a Riley, el pastor alemán que nos acompañará en ciertas misiones aportando cierto grado de sigilo. Una propuesta muy simpática, aunque limitada puesto que poco a poco irá perdiendo protagonismo.

Por otro lado, preocupa y mucho que el motor gráfico se esté quedando realmente estancado pese a las mejoras prometidas. No ha evolucionado y eso le va a pasar factura respecto a muchos títulos de la competencia, con texturas en ciertos elementos de los escenarios que ya han quedado algo desfasadas o algunos efectos que hay que retocar con urgencia, como por ejemplo el del agua. De hecho, el nivel de la presa es ciertamente espectacular en su concepción, aunque lamentablemente su ejecución es cuanto menos poco vistosa, con una inundación que se siente plana y muy poco realista en cuanto a la destrucción del escenario.

En otros como el que tiene lugar en la fachada de un enorme rascacielos con los Ghosts descendiendo en rappel, también nos hubiera gustado un mayor grado de detalle en los fondos, con lo que hubiera ganado una gran inmersión. Sí es cierto que la verticalidad de este nivel da un toque muy original a la campaña, y es uno de los mejores que encontraremos.

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Porque sí, hay varios que son todo un gusto de jugar, como la defensa del portaviones, divertido y sobrecogedor a partes iguales, o el del tren en suspensión, con un escenario móvil en el que irán variando las coberturas y nos ha parecido algo realmente distinto pese a su linealidad.

Cabe destacar también la misión bajo el agua, especialmente cuidada y la mejor que hemos visto en el género de acción en primera persona tomando el rol de un buceador. A la par, aquellas en la estación en órbita, que como la anterior nos obligarán a avanzar cuidadosamente, elegir bien nuestros disparos y vigilar nuestro nivel de ascensión haciendo uso de los propulsores. Son altamente recomendables y suben el listón de este Call of Duty Ghosts.

Es, por tanto, una campaña con los pros y contras habituales. A nivel técnico, sigue siendo tan fluido y estable como siempre, con unas animaciones soberbias a las que se suman las de Riley, excelentes. Sigue adoleciendo de una exagerada linealidad, principal coste de ese afán por el control de cada paso del jugador para que no se pierda ni la más mínima explosión, y una inteligencia artificial deficiente que queda una vez más en evidencia bajo el agua. El manejo de vehículos también es criticable, con un deslizamiento poco realista.

Brillan, eso sí, las cinemáticas creadas para conectar cada nivel donde se nos cuenta la historia de los Ghosts, artísticas y absorbentes. Además, el apartado sonoro sigue rayando un gran nivel, con mejoras en los efectos de las armas, una banda sonora muy correcta y unas voces en castellano muy profesionales, destacando especialmente la de Elías, que los fans de The Walking Dead asociarán al personaje de El Gobernador. El trabajo de Elena Anaya es sin embargo difícil de evaluar al ser tremendamente anecdótico.

Dejando ya a un lado la experiencia para un jugador, cabe destacar que por fin Infinity Ward se ha dejado convencer por la gran acogida de los zombies de los juegos de Treyarch y para la ocasión nos deleita con Extinción, una experiencia heredera del componente fantástico de la saga solo que ahora en vez de muertos vivientes el enemigo a combatir serán feroces aliens. Es un estupendo cooperativo para cuatro jugadores, muy divertido gracias a su simpleza y a esos enemigos capaces de aparecer por cualquier rincón del mapa, que eso sí, solamente hay uno.

El objetivo es sencillo, deberemos ir destruyendo una serie de repulsivos nidos gracias a un taladro que iremos transportando de emplazamiento en emplazamiento cuidando de que no acabe hecho añicos. La cooperación con los otros jugadores es simplemente esencial, así como el buen reparto de las clases: especialista en armas, tanque, médico e ingeniero, este último muy importante por su capacidad de reparar y reforzar el taladro. Según avancemos, iremos consiguiendo mejoras para las armas y accesorios de gran utilidad como las torretas defensivas.

Otro añadido, Pelotones, puede considerarse una transición entre el offline y el online, ya que deberemos crear un grupo de soldados para enfrentarnos a la máquina en distintos modos con la posibilidad de, si estás conectado, ir ganando experiencia de cara al multijugador, la verdadera joya de la corona.

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Es indudable que la serie conoce a la perfección cuál es la base de su éxito y una vez más han tratado con sumo cuidado ese multijugador que sigue arrasando en todo el mundo. No se ha reinventado nada, pero hay una serie de mejoras que a buen seguro los fans notarán nada más iniciar la partida.

Se ha potenciado la personalización del personaje, dándose la posibilidad de crear soldados mujeres tal y como ha anunciado la compañía a bombo y platillo, y se ha profundizado en el sistema de ventajas. También se han incorporado nuevos movimientos muy de agradecer como el de asomarte por las esquinas o deslizarte por el suelo, que siempre podemos practicar antes en la campaña hasta pillarle el truco.

Más polémicas sin duda son las rachas de muertes con los perros, que ya está dando mucho que hablar dado que es muy sencillo caer ante semejantes máquinas de matar, exagerado en exceso. Tampoco acaban de convencer las trampas de los escenarios, esos elementos que a priori iban a condicionar la partida pero que no acaban de cuajar en los escenarios o a resultar especialmente útiles para acabar con el enemigo.

El tiempo dirá si los nuevos mapas tienen la suficiente personalidad para enganchar como los clásicos de antaño, pero al menos hemos encontrado nuevos modos interesantes como Buscar y rescatar, en el que los equipos se turnan para defender y destruir objetivos y donde recuperar las placas del suelo es esencial para negar la regeneración a los rivales. También Blitz, basado en anotar tantos traspasando la meta enemiga; A tope, en el que veremos mejorar nuestras capacidades con el fin de acabar con los enemigos más fácilmente sabiendo que si en 30 segundos no consigues una muerte explotas; y Cazado, en el que habrá que ir recuperando cajas de suministros con armas.

Como conclusión, decir que Call of Duty debe empezar a asumir riesgos cuanto antes. Su esencia misma le obliga a volver a deslumbrar a nivel técnico y a revisar ciertas mecánicas para seguir siendo la referencia en su género, aunque ciertamente decir que ha perdido su trono es más que discutible. Sigue siendo divertido a más no poder, sigue luciendo grandes valores de producción y ofrece contenido para jugar muchos meses, aunque el buen hacer de Treyarch los últimos años ha pasado factura a este Ghosts creado para servir de puente entre la generación actual y la nueva.

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