Análisis de Sniper Elite 3

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Ni tanto ni tan poco. Eso es lo que podríamos decir de la Segunda Guerra Mundial como marco de conflicto en los videojuegos. Si en las dos últimas generaciones quedamos algo saturados de luchar contra el Tercer Reich fusil en mano, una tendencia que al menos en el género de la acción no tuvo relevo hasta que Modern Warfare apostó por trasladar a la mayoría de los jugadores a la guerra moderna (ojo que con ésta estamos a un paso de quedar también hartos), hoy los incondicionales del conflicto más colosal de todos los tiempos tienen serias dificultades para encontrar juegos de calidad con los que saciar su sed de Panzers y cruces de hierro.

Así, Rebellion ha querido mantenerse fiel al concepto original de Sniper Elite aunque, eso sí, variando completamente de ambientación respecto a Sniper Elite V2, alejándonos de Berlín para enfrentarnos de lleno al Afrika Korps. Se agradece, sin duda, ya que además de que nunca ha sido uno de los escenarios más recurrentes en los videojuegos de esta temática, da lugar a una representación de los entornos de gran belleza, distanciándose de aquella ciudad gris y en ruinas para sumergirnos en poblados bañados por el sol, desfiladeros de roca y arena, fortalezas en el desierto e incluso un oasis tomado por las fuerzas enemigas.

Una ambientación rica y muy bien representada, y aunque el coste de darle verosimilitud al juego es precisamente sacrificar cierta variedad de localizaciones, se ha conseguido que cada nivel sea lo suficientemente diferente al anterior para que no nos cansemos de admirarlos.

Lo haremos durante el peligroso viaje de nuestro protagonista en una historia, la verdad sea dicha, que es una mera excusa para enviarnos a cumplir objetivos de diversa índole mientras investigamos las operaciones secretas que un general alemán realiza en el norte de África y que podrían cambiar el rumbo de la guerra. Lamentablemente Sniper Elite 3 no es un juego demasiado cinemático y, aunque en esta ocasión se han dado ciertas pinceladas al guión para hacerlo más entretenido, no dejan de ser algo pobres, por lo que entre misión y misión más vale escuchar la voz de nuestro protagonista mientras repasa su plan y nos da más información de aquello que estamos persiguiendo.

Ya centrándonos en la jugabilidad, que nadie espere una revolución, aunque no es que hiciese falta. Sus desarrolladores siguen apostando por la misma fórmula que vimos en la entrega anterior, depurando más que innovando, y lo cierto es que se nota la evolución que ha sufrido esta entrega en ciertos aspectos.

 

 

En primer lugar, las animaciones han ganado muchos enteros, y aunque sigue teniendo ciertas carencias, nos moveremos mejor que nunca por los escenarios. Estas mejoras han permitido pulir el sistema de apuntado, algo vital para un juego de acción en tercera persona como este, y aunque el manejo de nuestro rifle ya se encontraba a un buen nivel, el de las armas de corta distancia adolecían de una gran imprecisión, que hacía que las refriegas ametralladora en mano no fueran ni de lejos la opción más aconsejable para salir indemnes de una situación de peligro.

Como decíamos, afortunadamente en esta tercera entrega se han convertido en una alternativa muy válida, especialmente en lo que respecta a la pistola silenciosa, que muy probablemente será la mejor amiga de aquellos que opten por la infiltración. Porque sí, una vez más tratar de pasar desapercibido y eliminar a los soldados con sigilo será el camino que más nos garantice avanzar con éxito en el juego, aunque desde luego las misiones, que ahora gozan de terrenos más amplios para trazar nuestra estrategia, contemplan otros estilos de juego, en especial aquel que honra a nuestro oficio y pasa por subir a una posición elevada y comenzar con el tiro al pato.

Hay que decir, que puede llegar a ser bastante complicado superar ciertas áreas confiando únicamente en nuestra puntería, ya que las fuerzas enemigas no tardarán en agruparse para darnos caza, exigiéndonos cambiar de ubicación constantemente y colocar trampas para evitar que nos pillen desprevenidos por la retaguardia.

La elección es enteramente del jugador, aunque suponemos que la gran mayoría preferirá armarse de paciencia –Sniper Elite 3 es un juego exigente y no apto para aquellos que disfruten apretando el gatillo a lo loco- e ir a lo seguro. En todo caso, disparar a distancia con nuestro rifle de francotirador es lo más divertido del juego y nos hubiera gustado potenciar algo más su uso, entre otras cosas, no exagerando tanto la IA de las topas enemigas, que escucharán nuestro disparo y triangularán rápidamente nuestra posición por muy lejos que nos encontremos. Al menos, en ciertos momentos de la campaña deberemos utilizar el rifle obligatoriamente, muy satisfactorios y donde aprovecharemos para contemplar una de las delicias visuales del juego, la cámara de Rayos X que como viene siendo habitual, representará el destrozo que nuestra bala provocará en el cuerpo de nuestro enemigo con todo detalle.

 

 

A la hora de recorrer los escenarios es importante atender a todos los elementos que nos ofrecen, desde bidones explosivos que identificaremos gracias a un vistazo rápido con los prismáticos a las zonas en las que un generador activo, un cañón abriendo fuego o los motores de aviones sobrevolándonos generarán el suficiente ruido como para camuflar nuestros disparos. Todo cuenta, y hay que decir que los recursos a nuestra disposición son ahora más numerosos, potenciados por la mayor amplitud del terreno.

En cada nivel tendremos una serie de objetivos primarios, necesarios para completar la misión, y otros secundarios que nos irán surgiendo si revisamos con cuidado el mapa. Hay que decir que a lo largo de la campaña se suelen repetir bastante, lo cual es uno de los puntos a mejorar más evidentes de Sniper Elite 3, por lo que acciones como “mata a tal comandante alemán” o “destruye el tanque Tiger para poder llegar al punto de recogida” serán más que frecuentes. Aunque es bastante inexcusable, al menos de vez en cuando encontraremos objetivos secundarios que se salen de la tónica y resultan atractivos y desafiantes, como por ejemplo aquel que nos proponía asesinar a nuestro objetivo de tal modo que pareciese un accidente, por lo que tuvimos que acecharlo hasta dar con la situación idónea para ello.

Respecto al apartado técnico, el juego cumple con creces con lo que cabía esperar y, tras probarlo en PS4, no decepciona. Es vistoso, ofrece una estupenda resolución, cuenta con unas buenas texturas y los efectos de luz están muy logrados, desde las explosiones hasta los focos inspeccionando el terreno durante la noche. No es que nos vaya a dejar con la boca abierta, pues no olvidemos que es un juego a caballo entre dos generaciones, pero a día de hoy, cuando todavía muy pocos productos han despuntado a nivel gráfico, puede presumir con orgullo de estar entre los grandes.

Tan solo comentar que hemos apreciado algunos errores en las físicas de los cuerpos –cadáveres que quedaban en posturas imposibles tras acabar con ellos con el cuchillo, algo muy frecuente en los juegos de sigilo- y que nos hubiese gustado que, ya que el motor gráfico corre sin problemas en las máquinas más potentes, contara con escenarios más destructibles, ya que le habría venido muy bien para generar nuevas rutas y dar algo más de variedad a la estrategia, a veces acusada de ser algo rígida.

 

 

La campaña principal puede superarse en algo más de 10 horas, evitando la acción directa y completando los objetivos secundarios propuestos, aunque si queremos limpiar minuciosamente los escenarios y conseguir todas las cartas y documentos diseminados, nos llevará algo más. Además, la vida del juego puede extenderse notablemente gracias a los desafíos de supervivencia, al modo cooperativo –solamente online, no a pantalla partida- que tiene un gran potencial y el flamante multijugador, que se aleja del resto con modos tan interesantes como el No cruces, que nos anima a tener duelos a larga distancia que harán las delicias de aquellos que compren el juego, precisamente, para sentirse como todo un francotirador de élite.

En conclusión, Sniper Elite 3 no engaña, especialmente si ya habéis probado la saga. Es un juego completo, desafiante y en el que el jugador se sumergirá tanto como él quiera. Sin ser un triple A, llega a la nueva generación con muy buena salud y cuenta con una producción muy cuidada, también en cuanto a sonido incluyendo unos excelentes doblajes en castellano. Sigue habiendo margen de mejora, como por ejemplo la IA enemiga que a veces llega a ser algo frustrante, pero ya hemos dicho que una vez en el campo de batalla la paciencia será nuestra mejor aliada. La paciencia, y nuestro rifle, claro.

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