Analizamos Sherlock Holmes: Crimes & Punishments

Sherlock Holmes

En una industria en la que la mediana producción comienza a escasear peligrosamente y la aventura gráfica sigue siendo minoritaria pese a su afán por reinventarse de nuevas formas, resulta refrescante encontrar títulos como esta nueva entrega de las aventuras de Sherlock Holmes producida una vez más por Focus Home Interactive.

Sus desarrolladores no han querido decepcionar a los aficionados a los casos del detective creado por Arthur Conan Doyle dando a luz un juego que rezuma buen hacer por todos sus poros y, sobre todo, resulta tremendamente fiel en todos sus aspectos a las obras de las que bebe y a las que hace guiños sin tapujos.

Lo primer que hay que tener en cuenta es que Crimes & Punishments tiene más puntos en común con los exponentes más procedimentales del género que con fórmulas convencionales como la del point & click y sigue la senda del notable El testamento de Sherlock Holmes, tanto en la manera en la que nos desenvolveremos durante nuestras investigaciones como en la perspectiva en tercera persona que se antoja la más adecuada.

Esta vez, sin embargo, se ha optado por dividir su progreso en seis casos de duración más o menos moderada y bien diferenciados entre sí, con el fin de adaptarse mejor a un formato semejante al de los relatos del personaje y resultar más ágil y menos engorroso para el jugador. El resultado, aunque algunos puedan dudar de que el título pierde identidad por no apostar por una trama central, es ciertamente positivo especialmente porque cada uno de los capítulos es lo suficientemente diferente al anterior como para confeccionar una experiencia de lo más variada.

 

Sherlock Holmes

Una experiencia que, ya metidos en harina, cumple a la perfección con su premisa: “Nosotros te damos sus habilidades, tú pones el ingenio”. Y es que una vez nos pongamos en el rol de Holmes, podremos hacer uso de todas las destrezas que tan bien conocemos para arrojar algo de luz sobre el crimen que se nos haya antojado investigar. Analizaremos cada escena con escrupulosidad, recogeremos pruebas, atenderemos a las imágenes que evocan ciertos aromas, ocultaremos nuestra identidad bajo diferentes disfraces, buscaremos información en nuestros archivos, haremos uso de nuestro laboratorio para realizar pruebas químicas, interrogaremos sospechosos, los analizaremos visualmente e incluso a menudo les señalaremos cualquier irregularidad en su declaración en base a nuestras observaciones.

Realizar cada una de estas actividades, que serán más o menos complicadas en función de las ayudas que tengamos activadas, es siempre entretenido. Además, en ciertos momentos acciones como abrir una cerradura activará algún que otro minijuego que, eso sí, tienden a repetirse en adelante, e incluso puzles que resolver con objetos especiales que encontremos.

En momentos puntuales deberemos hacer frente también a algunos juegos de destreza como echar un pulso a un marinero eligiendo en función del rostro de nuestro contrincante cuándo hacer fuerza y cuándo aguantar sus embestidas o mantener el equilibrio sobre un puente improvisado. Lástima que muchos de ellos no estén lo suficientemente bien calibrados con los controles, provocando que debamos repetirlos varias veces hasta hacernos con la sensibilidad de los botones lo cual puede ocasionar algunos momentos de frustración que pueden llegar a desentonar.

Pero sin duda el punto más interesante de Crimes & Punishments es la libertad sin precedentes que se le otorga al jugador durante la investigación y a la hora de cerrar el caso.

Una vez vayamos haciendo nuevos hallazgos a través de un esquemático mapa neuronal deberemos ir trazando una reconstrucción de los hechos eligiendo entre varias posibilidades aquellas que nos parezcan más lógicas en base a las declaraciones de los sospechosos, las nuevas pruebas incorporadas o los resultados de laboratorio. Así, en función de cómo hilemos cada pieza del rompecabezas, el culpable al que apuntar podrá variar considerablemente. De hecho, deberemos proceder con suma cautela y revisando todo minuciosamente puesto que cualquier descuido puede terminar en la condena de un inocente. Al menos, una vez hayamos expuesto nuestra versión de lo ocurrido, podremos pedir al juego que nos informe de si estábamos en lo cierto o hemos errado en nuestras conclusiones.

 

 

Sea como sea, una vez hayamos dictaminado quién ha perpetrado la fechoría, el final del capítulo nos dará la oportunidad de efectuar una importante decisión moral. De esta manera, en función del grado del delito y los motivos para efectuarlo, podremos aplicar la pena máxima al sujeto y condenarlo a presidio e incluso a la horca o, por el contrario, absolverlo manipulando nuestro informe para Scotland Yard.

Ni que decir tiene que dado el importante papel del propio jugador en la historia, el interés por interpretar debidamente cada indicio y probar nuestra inteligencia al final de cada capítulo la aventura gana muchos enteros y fomenta la rejugabilidad.

Puede que el principal inconveniente del asunto, dejando a un lado la incertidumbre que esto pueda generar a algunos, sea que incluso los más atentos noten que ciertos aspectos de los casos hubiesen necesitado de pruebas más concluyentes. Pequeñas dudas que nos acompañarán hasta el momento de elaborar el informe y que a veces llegan a ser fundamentales para descartar definitivamente a un sospechoso o a otro, por lo que en cierto modo el juego incita a los investigadores a elaborar sus propias teorías apoyándose en ese puntito de intuición que todo gran detective debe tener. Algo que sin duda agradará a algunos e irritará a otros.

Sherlock Holmes

A nivel visual, decir que el detalle con el que están representados los escenarios es ciertamente para quitarse el sombrero. Ya estemos en una estación de ferrocarril, el lujoso salón de una aristocrática mansión, las ruinas de una excavación arqueológica o en el salón de nuestro piso en Baker Street, el cuidado en la ambientación y en cada uno de los elementos dispuestos en pantalla ayuda y mucho a sentirnos parte del rico universo de este famoso detective.

De igual modo, y por supuesto en especial en las plataformas de nueva generación, los modelados de los personajes y la definición de los objetos con los que interactuaremos rayan un gran nivel para una producción de estas características y dejan un buen sabor de boca, al igual que el apartado sonoro, que no desatiende ni la partitura ni unos doblajes fantásticos (eso sí, en inglés con subtítulos en castellano). Por poner un ejemplo del mimo con el que se han realizado, cuando Holmes intenta pasar desapercibido con un disfraz, su acento varía en función del ambiente en el que se encuentre y la clase social de aquellos con los que le toca conversar.

Técnicamente el juego cumple sobradamente y a la versión analizada, la de PlayStation 4, solo le podemos achacar alguna breve ralentización a la hora de desplazarnos corriendo nada más situarnos en algunos de los escenarios de mayor amplitud y los frecuentes tiempos de carga al tomar nuestro carruaje para ir de una localización a otra.

En conclusión, Sherlock Holmes: Crimes & Punishments es una aventura que merece ser atendida por todos los fans del personaje y del género que encontrarán en ella un excelente desafío. Un título honesto y bien realizado que no merece ser eclipsado por el resto de los grandes lanzamientos de la temporada. Queremos más como él.

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