Dead or Alive se desvirtúa entre tetas y descargables de pago

Dead or Alive 5

Esta semana se ha puesto a la venta la reedición para consolas de nueva generación de Dead or Alive 5, la entrega más reciente de la popular saga de lucha que llega con un Last Round como segundo título. Lo cierto es que su lanzamiento debería ser motivo de alegría para los fans, que pueden hacerse con una versión mejorada y más completa del título que pudimos disfrutar en PlayStation 3 y Xbox 360 -además de la versión para la portátil PS Vita- por un precio muy ajustado, 40 euros. Sin embargo, al hacer un repaso de la actualidad no puedo evitar sentir que esta edición tan cuidadosamente confeccionada para captar tanto a los nuevos como a los habituales jugadores peca de algunos de los peores vicios de la industria que siguen sin erradicarse. ¿A cuáles me refiero?

Empecemos por el más básico, una vez más nos encontramos ante un juego de la generación pasada que llega de rebote a PS4 y Xbox One aprovechando que, tras un año en el mercado, apenas cuentan con títulos de lucha para aquellos que quieran tener en su estantería un juego de este género. La solución más sencilla a la par que económica para el estudio y su distribuidora es aprovechar el trabajo ya realizado, pulirlo para que no desentone en los estándares actuales del catálogo de las nuevas máquinas de Sony y Microsoft y finalmente comercializarlo para redondear las ventas finales de Dead or Alive 5. Sí, es cierto que es una buena oportunidad para aquellos que hayan adquirido de nuevas una consola de nueva generación y no tuvieran las plataformas previas, pero no nos engañemos… no se trata de un juego next gen ni que aproveche el potencial técnico de sus máximos exponentes.

Así, Dead or Alive 5 se une a lo visto con Tomb Raider, The Last of Us o el recientemente anunciado DmC. Y seamos claros, juegos como GTA V han dado el salto generacional con un trabajo significativo detrás, habiéndose lanzado rozando el debut de PS4 y Xbox One en el mercado y poniendo el listón muy alto, lo cual hace que la decisión de trasladarlos sea más lógica. Sin embargo, el juego que hoy nos ocupa se encontraba en las estanterías de El Corte Inglés en el año 2012, un caso en definitiva que recuerda al de Devil May Cry 4, que también saltará a la nueva generación pese a ser un juego de, atención, 2008, cuando PS3 y Xbox 360 todavía eran jóvenes y empezaban a afinar su repertorio.

¿Cuál es la excusa para, aparte de las consabidas mejoras técnicas, relanzar estos juegos? Pues en principio ofrecer una edición que aglutine todos esos contenidos que han ido saliendo a modo de añadidos a lo largo del tiempo y que en su día eran de pago. Claro que, pese a que efectivamente Dead or Alive 4: Last Round es el recopilatorio más completo hasta la fecha, es normal que muchos internautas hayan puesto el grito en el cielo al descubrir que sí seguirá habiendo descargables de pago. De hecho, se sabe que el llamado Pack Contenido Ultimate con 237 atuendos se vende en Xbox Live por 93 euros. Efectivamente, una bonita cantidad por ampliar el vestuario de los luchadores con lo siguiente: Trajes escolares, Ídolos del Pop, Tropical Sexy, Enfermera, Toalla y pijama, Uniforme de doncella, Conejita Sexy, Policía o Halloween 2014 entre muchas otras lindezas por el estilo.

Aquí, de hecho, cabe introducir otro de esos pecados capitales que tan frecuentemente podemos encontrar muy especialmente en la industria japonesa: el erotismo como vehículo de comercialización. Sí, es cierto que las chicas explosivas han sido un importante reclamo de este juego de lucha desde tiempos inmemoriales, pero lo que podría considerarse pasarse de la raya es ciertamente centrar la promoción de Last Round en las mejoras técnicas y visuales logradas a la hora de representar el bote de los pechos de las luchadoras de Dead or Alive. Sus desarrolladores ya avisaron hace meses con un vídeo que compartieron poniendo especial énfasis en sus logros en este campo, pero es ahora cuando han echado toda la leña al fuego centrando el tráiler japonés de su título en todo el plantel de bellezas exhibiendo sus tetas como dos carretas.

No piensen, eso sí, que el que escribe no puede llegar a imaginar el placer que eso supone para buena parte de la comunidad receptora del juego. Qué diantre, reconozco que cuando jugué por primera vez a la franquicia hace ya muchos años no pude reprimir más de una sonrisa junto a mis compañeros. Pero no podemos obviar el hecho de que nos encontramos ante uno de los ejemplos más claros de sexismo y, dicho sea de paso, tomadura de pelo que hemos detectado en los últimos tiempos.

Porque como consumidores puede que queramos más incentivos a la hora de desembolsar el dinero en el juego que un montón de chicas de otro planeta ligeras de ropa. Porque a más de uno puede que nos llegue a indignar que se nos intente vender de esta manera, que la gente detrás de toda esa maquinaria comercial tenga tal imagen de su público que considere que su mejor baza es llenar la pantalla de pechos que cada vez oscilan con mayor naturalidad. Y porque Team Ninja está dando fuertes argumentos a todas esas jugadoras que claman día tras día que no se hacen juegos pensando en mujeres o que no traten a su género como un florero dirigido solamente al sector masculino, pese a que estudios como Bioware, Naughty Dog o Quantic Dream se esfuercen en incorporar diseños maduros e historias complejas en sus títulos para crear experiencias digitales tan profundas y equilibradas como igualitarias.

De todo esto que he hablado ya se quejó el propio Tomonobu Itagaki, el creador de Dead or Alive y de otros sellos como el de Ninja Gaiden, que abandonó Team Ninja hace años tras algunos desacuerdos sobre el rumbo que estaban tomando los nuevos proyectos. Frente al creciente erotismo de su saga de lucha y el asentamiento del modelo de los DLCs de pago Itagaki estalló declarando que aquello era “asqueroso” y que el propósito de la compañía era “ordeñarle todo el dinero a los jugadores fieles”.

Dead or Alive 5 Last Round

El lanzar Last Round con un tráiler como el que acompaña a este artículo en vez de uno con las mejoras jugables para los verdaderos fans del género de lucha -algo que sí se respeta en otras sagas reverenciadas como Street Fighter en cada una de sus actualizaciones anuales- nos hace pensar que efectivamente no le faltaba razón. Claro que eso no significa que vayamos a liberarle de cualquier responsabilidad al respecto. Itagaki también se esforzó en ahondar en el lado sexy de sus personajes con las entregas de Dead or Alive Xtreme, en las que Ayane y sus compañeras jugaban al volley playa y practicaban deportes acuáticos en bikini para el deleite del personal. Su defensa, que precisamente lo creó para dar al público lo que quería mientras se respetaba la esencia de la saga principal, la de lucha.

Dead or Alive, pese a no tener la misma popularidad -quizá inmerecidamente- de otros pesos pesados como Tekken, siempre ha sido realmente divertido y visualmente arrollador. No son pocos los que mantienen los dedos cruzados esperando por fin un Dead or Alive 6, desarrollado desde cero para la nueva generación, que nos deje con la boca abierta, con mejoras de peso y libre de esos micropagos que, pese a que son una gran fuente de ingresos, resultan tan nocivos como la avalancha de remasterizaciones que se nos viene encima.

De esta manera, no.

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