Usted nos ha salvado, Spock…

star-trek-spock-leonard-nimoy

Leonard Nimoy ya acompaña a James Doohan y DeForest Kelley, dos de sus más allegados compañeros de travesía en el sueño de Gene Roddenberry, en su último viaje a las estrellas para lamento de una apesadumbrada comunidad de fans que venía mostrando su preocupación desde hacía días, tras ser ingresado en un hospital de Los Ángeles debido a complicaciones derivadas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que padecía desde hacía un año.

Si alguien le hubiese dicho al actor mientras vestía de soldado sirviendo de extra en el filme de culto La humanidad en peligro que el día de su fallecimiento los medios de todo el mundo se estremecerían para dar la noticia probablemente no lo hubiese creído. Pero así es, Nimoy será recordado por excelentes participaciones en series tan veneradas como The Twilight Zone, The Outer Limits o Mission: Impossible, pero sin duda fue el papel más singular de su carrera el que le marcó profesionalmente. Un papel cuya aportación al género de la ciencia ficción y su significación dentro del imaginario colectivo es, a día de hoy, simplemente incalculable.

Sobra decir que, desde un punto de vista formal, Star Trek fue cimentada con un reparto coral imprescindible para impregnar a la serie de esa esencia de space opera que tanto ha dado que hablar entre sus apasionados adeptos y sus más feroces críticos. Todos en el Enterprise eran dignos de mención en las charlas seriéfilas: el intrépido capitán Kirk, el cascarrabias doctor McCoy, el sufridor ingeniero Scott, el exótico Sulu, la eficiente y sensual Uhura e incluso el entusiasta timonel Chekov. Sin embargo, solo uno de ellos logró magnetizar a la audiencia hasta convertirse en la principal baza de la serie para mantener a los espectadores frente al televisor semana tras semana: su nombre era Spock.

En parte fue por su extraño aspecto, con esas orejas puntiagudas, las cejas afiladas y el pelo a tazón que acompañaban un rostro enjuto e imperturbable. En parte también por la extravagancia cultural de la que hacía gala -al menos para los humanos- debido a sus orígenes vulcanos, raza extremadamente avanzada que decidió prescindir de toda emoción para abrazar sin reparos un estilo de vida basado en la razón y la lógica.

En definitiva, porque su innovador concepto consiguió sorprender al público hasta tal punto que gestos como su saludo -inventado por el propio actor que le dio vida y que consistía en extender la palma de la mano separando los dedos índice y medio del anular y meñique creando la forma de una ‘v’- se convirtieron en un verdadero referente en la cultura pop y que se sigue considerando de culto en los círculos de la sci-fi.

Leonard-Nimoy-Spock-picture

Pero el carisma de Spock iba mucho más allá. Su capacidad analítica y su prodigiosa facilidad para hacer cálculos imposibles y de manera infalible iban en consonancia con el puesto que ostentaba en el Enterprise, el de oficial científico, y con su carácter enigmático y desapasionado, permitiéndose únicamente mostrar duda o sorpresa subiendo fugazmente la ceja derecha.

Curiosamente las diferencias palpables respecto al resto de tripulantes, lejos de distanciarlo de sus camaradas, indujeron un especial cariño entre los viajeros estelares, dentro y fuera de la pequeña pantalla donde su condición de favorito estaba más que clara y que sería explorado más adelante en el salto al cine. Daba igual su sangre verde –o de horchata, como solía apuntar el bueno de ‘Bones’ al finalizar sus airados debates con el alienígena- o sus usuales discrepancias con los procedimientos de su oficial superior, su presencia era considerada unánimemente como inestimable. Es más, fruto de su punto de vista único nacería la amistad con James T. Kirk, con quien forjaría la leyenda del Enterprise NCC-1701.

spock-kirk

Incapaz de entender que la máxima “el bienestar de la mayoría supera al bienestar de la minoría” no siempre era atendida en su nave estelar, Spock tuvo que escudriñar en lo más profundo de su ser, en la parte humana oculta heredada de su madre, para comprender por qué aquellos a los que por fin aprendió a considerar sus amigos eran capaces de cruzar los confines del universo para arrancarlo una vez más de las garras de la muerte.

Él, al contrario que otros célebres personajes del universo Star Trek, abrazó los esquemas de su pueblo sin reparos. Nunca quiso ser humano, si bien el hecho de no comprenderlos le resultó frustrante en más de una ocasión. Tampoco advirtió la falta de emociones como una carencia en sí misma. Spock se esforzó por honrar sus principios dedicando su carrera a un objetivo mayor, el de la Federación de Planetas Unidos, aunque aquello significase contravenir los designios de su padre, cuya relación fue convulsa hasta la muerte del propio Sarek.

La mitología del personaje es larga y Star Trek nunca renunció a él. Tres temporadas duró la serie original y sus hazañas se prolongaron durante seis películas en las que, siempre con un papel destacado, ayudó a salvar el Enterprise de la ira de Khan realizando el mayor de los sacrificios, renació y salvó la Tierra viajando al pasado para traer un par de ballenas grises a un mundo donde ya estaban extintas, halló el Edén junto a su hermanastro y contribuyó a obtener una paz duradera entre la Federación y el Imperio Klingon.

leonard-nimoy-spock

Años más tarde, cuando una nueva generación tomó el relevo de la saga, Spock volvió a irrumpir para regocijo de todos los seguidores con un doble capítulo que ató su destino al de aquellos romulanos que, furtivamente, buscaban unirse al credo vulcano. Incluso en las dos cintas firmadas por J.J. Abrams hizo acto de presencia con sendos cameos para dar su bendición a Zachary Quinto, un sustituto que tiene la responsabilidad de respetar un legado formidable.

Para el recuerdo nos quedarán algunas de sus frases más célebres: “Si eliminamos lo imposible lo que quede, por improbable que sea, será la verdad”. También su modo de asombrarse con cada nuevo hallazgo utilizando siempre la misma palabra, e incluso esa barbita que tanto dio que hablar tras el episodio titulado Mirror, mirror, que revelaba su otro yo maligno de una dimensión paralela y que tanto difería del héroe que todos conocemos.

Mirror-Mirror-mr-spock

Un héroe al que en los últimos años se le ha rendido tributo en series como The Big Bang Theory, para la que no hace mucho llegó a prestar su voz, y anteriormente en Los Simpsons, Futurama y Fringe, donde sí se permitió explorar un nuevo personaje.

leonard-nimoy-simpsons

Fans de Star Wars, de Galactica, trekkies, whovians… hoy todos ellos están de luto porque la ciencia ficción ha perdido a uno de sus más grandes iconos. Para consuelo de muchos, queda ese legado fascinante que sobrevivirá, a buen seguro, más allá del siglo XXIII … y hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.

Larga y próspera vida, Leonard Nimoy (1931 – 2015)

 

Anuncios

4 comentarios

  1. ¡Fantástico artículo! Ese emotivo párrafo final es el mejor tributo que se le puede dar a este actor en la hora de su muerte. Su personaje estará siempre cosido a su piel con las puntadas de cariño de sus millones de admiradores, entre los que me cuento. Nunca podré olvidar aquellas tardes de los años sesenta en las que, con todos mis amigos pegados al televisor, devorábamos con ilusión cada uno de los capítulos de la serie original. Cuando jugábamos en la calle a Star Trek ¡todos queríamos ser Spock! Era… diferente, era… FASCINANTE.
    Que descanse en paz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s