5 claves para saber si Battlefield 1 es el juego que estabas buscando

battlefield-1-coverDicen que a veces para dar un paso adelante hay primero que dar dos hacia atrás. Pues algo así ha ocurrido con la nueva entrega de la saga Battlefield, para la cual los chicos de DICE decidieron echarle valor y volver a distanciarse de tendencias más actuales o semi futuristas abrazando sin tapujos el mayor conflicto bélico de la historia de la humanidad, ese que curiosamente hasta hace muy poco había sido casi desdeñado por la industria que siempre ha parecido estar más interesada en la Segunda Guerra Mundial.

Esta ruptura, además de sorprendente, nos ha resultado muy grata. De hecho, el cambio de ambientación le ha sentado más que bien a la franquicia, que ha conseguido refrescarse tras dos entregas inmersa en la guerra moderna pero manteniéndose muy fiel a sí misma. Y es que como bien sabrán aquellos que en algún momento se hayan unido a la lucha en los campos de batalla de alguna de sus entregas, su propuesta nada tiene que ver con la de su más fiero competidor, Call of Duty, o las de otros juegos de moda planteados para ser principalmente jugados en compañía como Overwatch o Titanfall.

A continuación analizamos los principales puntos de interés del juego de EA, repasando tanto los aspectos online como offline, para comprobar si os encontráis ante vuestro juego perfecto o no.

5 héroes para una campaña atípica

Acostumbrados a esas historias que buscan una mayor inmersión a través de guiones complejos, llenos de giros y en los que un mismo protagonista acapara la acción de principio a fin, el camino por el que han optado sus desarrolladores resulta tan inusual como en cierto modo acertado.

La campaña en solitario de Battlefield 1 se divide en cinco historias protagonizadas por cinco héroes que lucharon en la Gran Guerra en diferentes circunstancias y localizaciones, lo que no sólo potencia su exótica y diversa puesta en escena, sino también la representación del que fue el mayor conflicto histórico no sólo en términos militares, sino también por su expansión por los diversos rincones del planeta.

Así, nos pondremos a los mandos de un intrépido piloto dispuesto a desafiar a los grandes ases alemanes en el frente occidental, de un conductor de un tanque durante el asalto británico sobre la ciudad de Cambrai, de un soldado italiano que lucha en los Alpes contra las fuerzas de Austria-Hungría, de un mensajero australiano que jugará un papel fundamental en la invasión naval de Galípoli y de una guerrera beduina dispuesta a sacrificarlo todo por expulsar de Oriente Medio a los otomanos junto al legendario Lawrence de Arabia.

Retratos de aquellos que vertieron su sangre en la Primera Guerra Mundial, un homenaje a combatientes de todas las nacionalidades que pisaron cada campo de batalla con una duración de unas siete horas cargadas de epicidad.

Es cierto que no todas estas tramas están al mismo nivel y que el hecho de que se puedan superar en algo más de una hora es una hoja de doble filo. Por un lado, otorga mucho dinamismo a la campaña aunque a su vez no da el tiempo suficiente como para insuflar el carisma necesario a muchos personajes, si bien ha habido dos de ellos que nos han gustado mucho.

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Un bautismo de fuego que nos prepara para lo que se nos viene encima

Si bien hablamos de un modo para un jugador que posee un valor intrínseco y que resulta muy divertido de principio a fin, no podemos desprendernos de una cierta sensación de que estamos ante un tutorial diseñado para preparar a los jugadores para los retos que Battlefield 1 les propondrá en sus modos online y familiarizarse con todas y cada una de las mecánicas, las situaciones y los elementos que iremos encontrando según vayamos acumulando horas de juego.

El pilotaje de los aviones, el avance y mantenimiento de un tanque, las cargas con bayoneta en las trincheras, los asaltos a las posiciones enemigas con los recursos propios de las unidades pesadas, abatir enemigos desde una montura sable en mano… son sólo algunas de las acciones que realizaremos en las distintas fases, que consiguen ser asombrosamente diferentes entre sí en cuanto a la asignación de objetivos, la ambientación y también la jugabilidad, pues la verticalidad del escenario alpino no tiene nada que ver con la homogeneidad del terreno del desierto de Arabia.

Por supuesto todo tiene un precio, y es que esta variedad, que hará que difícilmente caigamos en el tedio, se consigue con niveles bastante breves y que en ocasiones nos dejarán con ganas de más. Por ejemplo, derribar aeroplanos alemanes sobre los tejados de Londres o avanzar entre la niebla entre los escombros y las cenizas propias de la tierra de nadie son experiencias en las que nos hubiese gustado sumergirnos mucho más tiempo, aunque no ocurre así siempre.

Las misiones en las que el sigilo es fundamental sí requieren de una mayor planificación que aquellas en las que no pararemos de apretar el gatillo. De hecho, la enorme amplitud de los escenarios en los que nos deslizaremos entre las sombras de pueblecitos franceses o de campamentos otomanos en mitad del desierto harán que nos tomemos nuestro tiempo a la hora de desplazarnos y afrontar cada reto de la manera que más nos convenga.

Una lástima, eso sí, que la IA de los enemigos no sea tan avanzada como nos hubiese gustado, funcionando bastante mejor en combate a campo abierto que durante las infiltraciones. Hubiera hecho falta una mayor complejidad en los patrones de los soldados para conseguir una experiencia más sólida cuando optamos por el sigilo, ya que su comportamiento una vez detectan un cadáver o cuando hemos llamado varias veces seguidas su atención lanzando casquillos no resulta demasiado convincente facilitándonos el ir acabando con todos ellos uno por uno con estrategias un tanto simplistas.

Dejando esto a un lado, no cabe duda de que jugar en solitario a Battlefield 1, aunque no supone el verdadero núcleo de su propuesta, resulta de lo más entretenido, cuenta con cinemáticas de una gran factura y sobre todo nos regala algunos momentos de gran espectacularidad y que nunca sobran.

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La guerra total no se gana en solitario

El multijugador sigue siendo la joya de la corona de la saga Battlefield, lo que define su propuesta y que resultará muy familiar a los aficionados más fieles. Sin embargo, es importante clarificar la manera en la que el jugador le va a sacar el máximo partido al título, puesto que en esta ocasión más que nunca la cooperación será fundamental de cara a profundizar en su fórmula y triunfar en sus partidas.

Hablamos de un juego que soporta hasta 64 jugadores simultáneos, por lo que crear un escuadrón con amigos y cooperar con criterio será la mejor garantía para no morder el polvo a las primeras de cambio.

En primer lugar, elegir la clase de nuestro personaje debería ser algo meditado junto con nuestros camaradas. Asalto es esencial si queremos acabar con los vehículos que salgan a nuestro encuentro, mientras que Apoyo y Médico garantizarán estar siempre bien provistos de munición, poder realizar las reparaciones necesarias y sanar cuando alguien haya sido herido. Por último, con Explorador podremos jugar al tiro al pato con nuestro fusil de francotirador desde posiciones aventajadas.

Una buena combinación de estas habilidades y la compenetración del grupo es vital para alcanzar nuestros objetivos. Lanzarnos a pegar tiros como pollos sin cabeza no será lo más recomendable en este juego en el que el concepto guerra total alcanza su máximo esplendor.

No cuesta nada imaginar que un jugador que haga uso de las funciones online en solitario pueda sentirse rápidamente frustrado, por lo que más allá de que es perfectamente posible jugar de esta manera es recomendable tenerlo muy en cuenta antes de calzarnos las botas de campaña.

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Un conflicto con sabor añejo pero muchas posibilidades

Desde que se anunció el título muchos en la comunidad se han repetido la misma pregunta. ¿Cómo va a lidiar DICE con las limitaciones armamentísticas de la época en comparación con las posibilidades que encontramos en la guerra moderna?

Es cierto que en algunos momentos se nota una comprensible disminución en el arsenal disponible o en los vehículos a nuestra disposición, especialmente en cuanto despegamos los pies del suelo. Sin embargo, el equipo ha realizado un estudio concienzudo de la época y de las innovaciones bélicas con el fin de llenar los campos de batalla de recursos que podrán ser usados para romper las líneas enemigas o defender nuestras posiciones.

No diríamos tanto que la fórmula ha quedado más encorsetada sino que lo que nos propone es algo diferente. Por ejemplo, defender una posición con un fusil de cerrojo implica cuidar mucho más cada uno de nuestros disparos ya que el tiempo que se tarda en apuntar y recargar en mayor que con un fusil automático. Cada tiro tiene que contar, y a nosotros nos ha parecido muy reconfortante que se exija un plus de habilidad al combatiente que añade a las partidas un componente muy interesante y realista.

Los vehículos tienen un papel fundamental en esta guerra total por tierra, mar y aire. Habrá algunos como las motocicletas que nos proporcionarán velocidad, otros como los tanques –que son uno de los aspectos estrella del juego- una gran resistencia y poder de destrucción. También deberemos aprender a cargar sobre el caballo, pues controlarlo requiere cierta práctica, para asestar golpes mortales a la infantería enemiga evitando a la vez convertirnos en un perfecto blanco.

A estas tipologías hay que sumar los ya mencionados aeroplanos, que sembrarán el caos ya sea con sus ametralladoras o bombardeando posiciones, y algunas embarcaciones, aunque es en estas últimas donde el juego revela más carencias. Por suerte los vehículos gigantes merecen una mención especial, ya que su aparición en los escenarios puede llegar a definir la partida, ya sea en forma de gigantescos zepelines o de buque de guerra, donde todo cobra una nueva dimensión ante la necesidad inmediata de acabar con ellos o protegerlos haciendo uso de todo su potencial, lo que en todo caso demandará un importante esfuerzo e incontables pérdidas.

Cabe destacar una novedad que bebe del trabajo realizado en otros juegos como Star Wars Battlefront, la de esos héroes que han sido reconvertidos en unidades de clase Élite para la ocasión. Su aparición puede ser determinante para el devenir de la batalla por su potencia de fuego y lo difícil que supone acabar con ellos en comparación con sus camaradas, dividiéndose en soldado lanzallamas, soldado con armadura pesada y el antitanque, que porta un fusil pesado con el que dañar vehículos blindados desde el suelo.

La progresión sigue teniendo una gran importancia, pues una vez vayamos sumando experiencia obtendremos bonos de guerra con los que acceder a armamento más avanzado o a nuevas versiones del que ya tenemos. Por otro lado su personalización dependerá del uso que hagamos de los battlepacks, cuyo uso varía de lo visto anteriormente en la franquicia.

En cuanto a modos, Conquista vuelve a ser una apuesta segura ya que nos dará la oportunidad de poner en práctica nuestras mejores tácticas y ofrecerá la visión más pura de la envergadura de las batallas que los chicos de DICE han sido capaces de plasmar en pantalla, independientemente de si asumimos el rol de atacantes o defensores. Tampoco podía faltar Asalto, de menor escala y en el que un equipo deberá destruir una serie de puestos de telégrafo mientras el otro intenta impedirlo mientras los utilizan para pedir apoyo de artillería. Eso sí, la principal apuesta es sin duda Operaciones, un modo que podemos considerar híbrido en el que reviviremos grandes acontecimientos de la Primera Guerra Mundial avanzando por tramos por el mapa y cumpliendo diversos objetivos como matar a un número determinado de soldados o acabar con fortificaciones estratégicas hasta controlar todas las áreas, para lo que se permiten tres intentos. Ya avisamos de que probablemente sea el más adictivo de todos los modos que encontraremos, contando a otros alternativos como los ya conocidos Dominación, los duelos por equipos o el más curioso de todos, en el que controlamos palomas mensajeras para pedir apoyo al alto mando.

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Técnicamente a la vanguardia

Es innegable que a todos los niveles Battlefield 1 deja el listón muy alto, tanto que va a resultar complicado que alguno de sus competidores de esta temporada, al menos en el terreno más fotorrealista, le haga algo de sombra. Da igual que lo juguemos en un PC de gama alta, la opción más aconsejable si se le quiere sacar el máximo partido y disfrutarlo a 60 fotogramas por segundo y a 1080p, o en alguna de las dos consolas de nueva generación, donde su acabado es sensacional, el título de EA entra por los ojos desde el primer momento con esa combinación de gráficos punteros y de atractivos diseños.

Las texturas de cada elemento de los escenarios, los efectos en pantalla y su sublime tratamiento de partículas, los diferentes tipos de iluminación que dotan a cada nivel de personalidad propia y que favorecen la inmersión cinematográfica, todo nos ha dejado un gran sabor de boca. Es cierto que no es perfecto, pues el multijugador no alcanza la excelencia gráfica del modo campaña, que ha sido cuidado al detalle, y de vez en cuando hemos notado algún que otro popping, sobre todo con elementos de los escenarios como rocas, y clipping pero que no son suficientes como para ensombrecer el conjunto.

Aparte de lo puramente visual, la destrucción de los escenarios es llevada un paso más allá que en anteriores juegos de la franquicia y, aunque sigue sin ser total, es gratificante comprobar cómo podemos derrumbar cualquier edificación de tamaño medio de los escenarios a base de cañonazos o cómo los parapetos y las alambradas se hacen añicos bajo el peso de nuestros formidables tanques.

La climatología, además de estar especialmente bien lograda, es clave en la jugabilidad. Avanzar por un bosque francés envuelto en una niebla espesa nos penalizará a la hora de divisar a nuestros enemigos pero a su vez será nuestra mejor aliada para aproximarnos sin ser detectados, al igual que ocurre con las tormentas de arena que se darán en el desierto. La lluvia, en menor medida, también nos molestará y dificultará el apuntado, convirtiéndose en otro factor a tener en cuenta.

Por último, los efectos de sonido acompañan a la perfección el ritmo de la acción. El realismo logrado al escuchar cómo nuestro proyectil impacta en el chasis de un blindado es toda una delicia, dejando otros aspectos como la correcta banda sonora en un segundo plano si bien hay que alabar el esfuerzo a la hora de doblar las voces al castellano de manera muy profesional.

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