Batman: Return to Arkham, una atractiva remasterización con luces y sombras

batman-return-to-arkham-2La industria le debe mucho al Batman de Rocksteady. No sólo porque han sido capaces de revitalizar un personaje que llevaba tiempo tratándose de una manera no demasiado brillante en el mundo de los videojuegos, sino porque para ello han creado una de las sagas más laureadas de los últimos años, que comenzó con Batman: Arkham Assylum en la pasada generación, uno de esos juegos que mostraban sin reparos el músculo técnico de PS3 y Xbox 360, y concluyó en la actual con Batman: Arkham Knight, que aprovechaba la potencia de las nuevas plataformas para llegar hasta donde los primeros títulos no pudieron.

Visualmente impactante, con una narrativa realmente cuidada y con una jugabilidad rica y variada pero sobre todo innovadora son rasgos que hacen de esta obra todo un referente en el género. El sistema de combate, realista y que proponía un sencillo juego de botones para atacar y contrarrestar los golpes de nuestros oponentes de manera eficaz y en cuestión de segundos, ha sido replicado en multitud de títulos como Tierra Media: Sobras de Mordor o Mad Max, por citar sólo un par de ellos, al igual que esa visión de detective capaz de localizar enemigos a través de las estructuras para facilitar las secuencias de sigilo y que hemos podido ver en juegos como Hitman: Absolution o el reciente Mafia III.

Sí, el estudio londinense ha dejado una importante huella con su saga estrella de la que se han beneficiado multitud de desarrolladores y por supuesto la comunidad de jugadores, que en ningún momento parece haberse cansado de encarnar al hombre-murciélago en producciones de una calidad tan excelente. Por esta razón, el lanzamiento de los dos primeros juegos del sello Arkham convenientemente remasterizados para ser disfrutados acorde con los tiempos que corren tiene mucho sentido, y más teniendo en cuenta esa tendencia impulsada por Sony y Microsoft de dar la oportunidad a los nuevos gamers de experimentar las franquicias más emblemáticas desde sus mismos inicios.

Los chicos de Virtuos Games, que ya se encargaron de otros remasters como los de Heavy Rain o Final Fantasy X/X-2 HD, han sido los encargados de llevar Batman: Arkham Assylum y Batman: Arkham City a PS4 y Xbox One en una colección que no sólo incluye ambos títulos de manera íntegra y sin variar un ápice de la aventura, sino también todos los descargables que fueron lanzándose en los meses siguientes a su salida. En el caso del primero se limitaron a varios paquetes de mapas de desafío, en los que debíamos hacer frente a múltiples oleadas de enemigos en lugares tan icónicos como El callejón del crimen o las pesadillas de El Espantapájaros.

Para Arkham City se preparó una pequeña campaña protagonizada por Catwoman, en la que cambiaba significativamente el control del personaje tanto a la hora de movernos como de luchar adaptándolo a su agilidad felina, y que completaba la historia de Batman llegando incluso a hacer frente a nuevos jefes finales. También una misión de dos horas de duración titulada La venganza de Harley Quinn, en la que debíamos luchar contra su banda tomando el rol de Batman o de Robin, así como el pack de personajes de Nightwing y Robin, varios mapas de desafío y una gran variedad de skins para los protagonistas como el traje de Batman de 1970, la Catwoman de la serie animada o el Robin Rojo entre otros muchos sacados directamente de algunas obras de gran calado de la cultura DC.

Una recopilación que aporta un contenido interesante al conjunto que, eso sí, tiene un gran ausente: Batman: Arkham Origins. Es cierto que esta entrega, argumentalmente una precuela de Arkham Assylum, no fue firmada por Rocksteady sino por Warner Bros. Games Montréal, y aunque no trajo novedades importantes gustó por su excelente ambientación y sus luchas finales, para muchos las mejores de la saga. Por eso hubiese sido fantástico que Return to Arkham constase de la trilogía generacional completa en lo que supone la decisión más discutible de la colección.

Pero donde sí hemos encontrado luces y sombras es en lo referente al apartado visual, un trabajo que cuenta con aspectos más defendibles que otros. Lo mejor, una resolución de 1080p y una mejora de las texturas en especial de los personajes, siendo el propio Batman el que más mimo ha recibido por parte de los desarrolladores. Los brillos de su capucha y su armadura le dan un aspecto mucho más imponente que en los originales, así como un mayor grado de detalle facial que lo asemejan a lo visto en Batman: Arkham Knight, aunque éste quede un peldaño por encima en todo momento.

Peor sabor de boca deja la iluminación, que ha sido aumentada restando algo de ese característico sombreado de los escenarios que contribuían a lograr esa ambientación lúgubre que en su día nos fascinó. No es nada alarmante, y claro está, que guste más o menos dependerá de las preferencias de quien lo juegue, pues también es cierto que aspectos como el mayor colorido del atuendo de El Joker otorgan un puntito cartoon a la puesta en escena que también podría granjearse la simpatía de muchos. No lo será tanto que, en parte por ese incremento de luz, el modelado de varios personajes -en especial el de sus caras- den la impresión de cierta plastificación.

batman-return-to-arkham-1Lo más preocupante en todo caso serán las caídas puntuales de framerate, pues en ciertos momentos será bastante evidente que el juego pasa de 60 fps a 30, lo cual pasa factura a la fluidez de la acción. Un problema seguramente derivado de la evolución del motor gráfico, pues ambos juegos han pasado de hacer uso del Unreal Engine 3 al 4, algo que parece que ha presentado severas dificultades a Virtuos Games. Extraña dado que se trata de títulos que vieron la luz en 2009 y 2011 y para los que presuponíamos un resultado mucho más convincente.

Entonces, ¿merece la pena Batman: Return to Arkham? Vaya por delante que sí, aunque a nuestro juicio será una compra mucho más recomendable siempre y cuando no seamos poseedores de los juegos originales, pues su desarrollo sigue siendo idéntico. La oportunidad de jugar a estas dos joyas es un caramelo al que es muy difícil resistirse, dos grandes títulos que apenas han envejecido, pues siguen dentro de los estándares del género, y que aportarán una gran cantidad de horas de juego.

Para que os hagáis una idea, superarlos bien puede llevarnos unas 12 horas cada uno, eso sin completarlos al cien por cien realizando todas las misiones secundarias y los desafíos de Enigma, que en Arkham City pueden llegar a ser abrumadores por la cantidad de ellos repartidos por el escenario. Además, los extras incorporados a esta edición incrementan notablemente el tiempo que pasaremos noqueando sicarios con algunos de los personajes más emblemáticos del universo DC.

Podría haber sido una remasterización más profunda, podría haber traído algunos cambios de mayor calado o alguna campaña extra desarrollada para la ocasión. Simplemente podría haber incluido Batman: Arkham Origins o Batman: Arkham Origins Blackgate, el juego para portátiles de corte metroidvaniano que también tuvo una versión para las consolas de sobremesa y que podría haber sido un estupendo regalo. Pese a todo, volver a Gotham en las dos aventuras disponibles es una experiencia de lo más completa e inmersiva, de las que nadie debería perderse.

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