10 cosas que el modo historia de Fifa 17 debería mejorar

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En una saga deportiva como la de EA, obligada a lanzar una nueva edición cada año, es muy complicado introducir novedades que resulten atractivas a los aficionados más fieles. Dado que su fórmula jugable resulta lo suficientemente sólida como para irse mejorando a base de pequeñas pinceladas, es en los diferentes modos de juego donde en los últimos años sus responsables han logrado despertar nuestra curiosidad.

El Camino, que nos da la oportunidad de ponernos en la piel del joven Alex Hunter para ayudarle a cumplir su sueño de convertirse en una estrella del balompié, ha sido una sorpresa muy bienvenida, algo que muchos veníamos echando en falta desde que la franquicia NBA 2K apostó por introducir narrativa a un género que a priori se presta muy poco a este tipo de experiencias.

Tras probarlo y completarlo, no cabe duda de que se acaba de poner la primera piedra en una modalidad que, de evolucionar debidamente, puede convertirse en algo muy grande. Para ello, vamos a reflexionar sobre aquellos puntos en los que en un futuro sus responsables deberían profundizar, en aquellos en los que no sólo existe un amplio margen de mejora, sino todo un abanico de posibilidades que estamos ansiosos de que exploten.

Un camino que se nos queda corto

Si tuviéramos que poner dos pegas al modo historia de Fifa 17 esas serían sin duda su excesiva linealidad y su brevedad. Dado que es su primera incursión en la saga, podemos perdonárselo, pero en el futuro queremos que la trama se vea sensiblemente afectada por nuestras decisiones, nuestro carácter y nuestros logros en el terreno de juego, llegando a finales muy diferentes que sean un fiel reflejo de nuestra trayectoria dentro y fuera de los terrenos de juego.

Aunque El Camino ha sido diseñado para contarnos los primeros pasos de un futbolista llamado a estar entre los más grandes, desde que pasa las pruebas hasta que ficha por un club de la Premier y debe pelear por abrirse un hueco en el once inicial, una sola temporada se antoja escasa para sacarle el máximo partido. Presenciar cómo el jugador comienza desde abajo y logra ganar títulos, jugar la Champions o ser llamado con su Selección nacional requeriría de varios años de progresión, pero sería de lo más satisfactorio. Por eso, una vez llegamos al final, el que nos recompensen con poder utilizar a Hunter en Fifa Ultimate Team nos sabe a poco.

La diferencia de entrar en un equipo grande y uno modesto

Cuando nuestro agente pone sobre la mesa las ofertas recibidas, es sorprendente comprobar que tenemos la oportunidad de incorporarnos a la disciplina de cualquier equipo de la Premier. Eso, que supone un intento de EA de satisfacer a los aficionados para que puedan elegir el equipo de sus amores dado que sólo van a tener una temporada para demostrar lo que valen, no es demasiado realista.

Pero más allá de que la lógica dicte que habría que empezar por equipos humildes, pues no somos más que una joven promesa, nos hemos dado cuenta de que en lo que a la historia se refiere fichar por el Middlesbrough o por el Manchester United no supone una gran diferencia. Bien es cierto que nos aconsejan tener en cuenta que cuanto más potente sea el club, con menos minutos de juego contaremos. Sin embargo, y más allá del rendimiento que ofrezcamos, tendremos la sensación de que las oportunidades que se nos brindan son las mismas independientemente del caché de la plantilla de la que formamos parte, ya sea por la oportuna lesión de algún titular que nos posibilitará jugar o por fichajes de última hora que provocarán que el cuerpo técnico se plantee nuestra cesión…

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La emoción de los fichajes

Acumular méritos deportivos debería situarnos bajo la lupa de los grandes clubes, dándonos la oportunidad de estudiar sus ofertas y así lograr que todo cobre una nueva dimensión. La emoción de fichar por el Chelsea tras despuntar en el Stoke City debería ser una experiencia obligatoria en El Camino, que nos permitiese jugar con compañeros de mayor calidad y probar nuestra valía en la lucha por los grandes títulos de la temporada. Esta es la verdadera progresión de la que hablábamos anteriormente, ascender peldaño a peldaño y de manera gradual hasta convertirnos en leyenda.

Las decisiones erróneas han de ser parte del juego

Un mayor protagonismo del jugador en la narrativa sería uno de los puntos más interesantes de futuras actualizaciones. Como un futbolista real, cuya carrera está supeditada a las decisiones que tome, también debería tener la posibilidad de equivocarse.

Elegir entre un agente u otro puede significar que se nos abran muchas puertas o que todas las promesas que en un principio se nos hicieron caigan en saco roto. Fichar por un equipo puntero o por uno con menor grado de exigencia también puede condicionar los minutos sobre los terrenos de juego, así como optar por un contrato de patrocinio u otro puede determinar nuestros ingresos y la reputación entre los aficionados.

Aprender de los errores y rectificar son variables que deberían aplicarse en El Camino y que, además, podrían aportar un componente emocional que sienta muy bien a historias como la de Alex Hunter.

Las lesiones, un factor a tener en cuenta

El estado físico de un jugador es un importante condicionante a la hora de mostrar su máximo potencial en el terreno de juego. Una lesión puede interrumpir la progresión de un joven talento, cortar su buena racha, hacer que pierda la titularidad e incluso provocar que quede hundido a nivel anímico. Recuperar su estado de forma y sus mejores sensaciones a base de entrenamiento y una buena dosis de confianza insuflada por su entorno más cercano son un desafío más que la gran mayoría de los futbolistas deben de superar en algún momento de su carrera, por lo que hacer pasar por este tipo de situación a un novato como Alex Hunter supondría un toque muy realista y aportaría una gran carga dramática a la historia.

El lastre de una mala situación personal

El rendimiento en el campo no sólo depende de que las lesiones respeten a un jugador, sino también de su estado de ánimo en base a sus relaciones con la familia y amigos. En la historia de Alex Hunter vemos cómo el desánimo le invade cuando carece del apoyo de su padre o cómo le entristece que su mejor amigo le dé de lado. Sin embargo, nada de esto afecta a sus condiciones físicas ni a su mentalidad, su media y su estado no se resienten lo más mínimo, por lo que su situación personal no tiene reflejo en la jugabilidad.

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Una personalidad más determinante

Algo similar ocurre con nuestro carácter fuera del campo. A la hora de hablar con nuestros compañeros de vestuario, hacer declaraciones ante la prensa o charlar con el cuerpo técnico, la elección de respuestas más moderadas o chulescas hará que nuestra personalidad fluctúe entre un perfil modesto y uno más arrogante. Tender a lo primero nos hará ganar puntos frente al entrenador y los compañeros, mientras que lo segundo nos granjeará más seguidores en las redes sociales.

Pese a todo, no llegamos a notar grandes cambios en lo que se refiere a nuestra relación con los demás o la confianza depositada en nosotros a la hora de acceder al once titular. Echamos en falta que nuestra rebeldía amenace con acabar con la paciencia del entrenador o que nuestra diplomacia nos beneficie a la hora de resolver ciertos conflictos.

No perder de vista los objetivos marcados

Aunque en un primer momento el juego nos marca unos objetivos con los que destacar y ganar bonificaciones en nuestros primeros compromisos con el equipo, más adelante desaparecen, por lo que nuestra mejora dependerá de la media obtenida de nuestras actuaciones sobre el campo y nuestro trabajo en los ejercicios de entrenamiento.

Sería interesante que dichos objetivos estuvieran vigentes durante la temporada o al menos en los encuentros más importantes, en los que el equipo se juega el pase a la siguiente ronda o juega contra su eterno rival, siendo un modo de exigirnos dar lo mejor. Además, el propio club debería establecer claramente cuáles son sus metas para ese año, fortaleciendo nuestro compromiso a la hora de ayudar a meter al equipo en puestos europeos o ganar alguna de las copas por disputar. Lograrlo o no supone en gran medida el éxito de la campaña.

Más interacción con entrenadores y otras estrellas

James, Reus o Di María son algunos de los “fichajes” de El Camino. Su presencia en el juego equivale a poco menos que un cameo, o lo que es lo mismo, una breve aparición estelar en la que nos regalan una o dos frases durante un acto de promoción o de camino a los vestuarios.

Lo mismo pasa con los entrenadores, que resultan un tanto anecdóticos. Especialmente porque nuestro trato diario será con el segundo entrenador y no con el míster, algo que responde a la necesidad de contar con un intérprete que nos ayude a meternos convenientemente en la trama. En algunas ocasiones resulta un tanto forzado, por lo que sería recomendable intensificar los esfuerzos para incorporar personajes reales que aporten verosimilitud y nos regalen divertidos guiños a la actualidad.

El fútbol más allá de la Premier

Es posiblemente la petición de la lista más difícil de complacer. Crear las secuencias con los actores que nos hagan avanzar en la historia es un trabajo considerable y están sujetas a unos entornos muy determinados y a unos elementos narrativos cuidadosamente prefijados. Por eso resulta complicado pensar que El Camino pudiera ir más allá de Inglaterra, traspasar sus fronteras y dar la posibilidad de elegir la nacionalidad del aspirante a estrella apuntando a otros países de gran tradición futbolística como España, Alemania o Italia, pues requeriría realizar variaciones de peso en los diálogos y en la apariencia de los personajes.

Somos conscientes de que puestos a apostar por una de las grandes ligas a modo de escenario, la elección de la Premier es de lo más lógica. Sin embargo nos resulta bonito soñar con la posibilidad de jugar en otros países, adaptarnos a los estilos de juego más característicos de sus diferentes competiciones y vernos sometidos a las particularidades socioculturales de distintos rincones del mundo, que a buen seguro serían un aspecto a tener en cuenta a la hora de moldear las tramas. Si algo nos han enseñado algunas de las biografías de los grandes mitos de este deporte es que no es lo mismo comenzar a dar toques a un balón en mitad de la extrema pobreza de las favelas que lograr ocupar a una edad muy temprana una plaza en una prestigiosa escuela de fútbol holandesa, por lo que las posibilidades de cara a futuras ediciones son infinitas.

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