Gravity Rush 2, desafiando las leyes de la física

gravity-rush-2-screenshot-1Era de esperar que un título con tanto potencial y tan original en su concepto como Gravity Rush, lanzado en PS Vita en 2012 convirtiéndose instantáneamente en uno de los imprescindibles de su malogrado catálogo, diera el salto a la consola de sobremesa de Sony. Primero lo hizo con una correcta remasterización que acercó este singular universo a un público mayor, y ahora con una secuela muy continuista en cuanto a fórmula y argumento pero que aprovecha las bondades de la nueva plataforma para dar plena forma a la visión del equipo de Japan Studio, el cual se ha volcado en este desarrollo para ofrecer la experiencia que siempre ambicionaron.

Gravity Rush 2 evoluciona sobre la base que dejó su antecesor, mejorándolo en muchos aspectos y a su vez siendo lastrado por algunos de sus malos vicios. En primer lugar hay que destacar que el mundo por el que Kat, que vuelve a ser la protagonista indiscutible, deambulará con total libertad se ha expandido notablemente no sólo en cuanto a tamaño, sino también en variedad de localizaciones. Esto, unido a un sutil giro en la dirección de arte que aporta cierta luminosidad y viveza a los entornos que no tenía la primera parte, lo convierten en un juego que entra rápidamente por los ojos.

Sus diseños, que recogen toda la esencia del anime japonés más contemporáneo, y su estilo visual que hace uso del popular cel-shading para dotarlo de esa apariencia de dibujo hecho a mano refuerzan un apartado gráfico que, sin ser de los más punteros de PS4, resulta bello y en ocasiones espectacular.

La historia, que da comienzo meses después de los acontecimientos de la primera entrega y que se apoya en el corto Gravity Rush Overture para trazar su punto de partida –hubiese estado bien que se hubiera incluido a modo de extra dentro del propio juego-, nos vuelve a poner en la piel de la proclamada Reina de la Gravedad, que se encuentra perdida después de haber sido arrastrada por una misteriosa tormenta que la alejó de su hogar y de sus amigos. Su única opción será trabajar como minera mientras encuentra la manera de recuperar sus poderes y reunirse con su compañera Raven y los demás miembros de su grupo.

El inicio de la aventura es lento, pues el juego se toma su tiempo para presentarnos a todo un elenco de nuevos personajes y asegurarse de que aprendemos debidamente las mecánicas básicas que serán una constante durante el resto de la campaña. En líneas generales, el guión funciona muy bien, siendo lo suficientemente interesante para motivar nuestro avance y manteniendo un tono jovial y despreocupado que encaja muy bien con el carácter de Kat y su relación con las personas que se irán cruzando en su camino. Además, se esfuerza por ir introduciendo constante giros y finalmente cerrar todas aquellas tramas que hasta este momento habían quedado inconclusas, lo cual reconfortará a los fans de la saga.

Acabar la historia principal nos llevará un considerable número de horas, aunque el juego hace gala de un contenido tan extenso que garantizará que los jugadores lo expriman a conciencia. Hay unas cuarenta misiones secundarias que completar, así como múltiples desafíos en los que poner a prueba nuestra pericia con el mando. Aunque normalmente los encargos no tienen la relevancia de los niveles principales, los complementan muy bien y procuran en todo momento ofrecer situaciones muy diversas y premisas tan disparatadas que a menudo nos sacarán una sonrisa.

gravity-rush-2-screenshot-5En todo caso, sí que es cierto que a medida que vamos acumulando partidas iremos percibiendo una inevitable repetición de las mecánicas jugables, que abusan de tareas como llevar a una determinada persona o mercancía de un lugar a otro, combatir oleadas de enemigos hasta que cesen de arremeter contra nosotros o volar a toda velocidad pasando por determinados puntos de control.

Esto no significa que no haya niveles en los que el juego intente introducir ideas relativamente frescas, como localizar distintos puntos de interés en base a pistas escritas o fotográficas o infiltrarnos en áreas de manera sigilosa. No todas funcionan igual de bien, ni resultarán lo suficientemente desafiantes, pero se agradece que sus desarrolladores no se hayan acomodado en los aspectos únicamente asociados a las propuestas centradas en la lucha y las plataformas.

Ya que nos referimos al grueso de la jugabilidad de Gravity Rush 2, su mayor atractivo vuelve a estar en nuestra capacidad para controlar la gravedad de nuestro alrededor. Volar en múltiples direcciones, posarnos en cualquier superficie, asestar formidables patadas en el aire a nuestros rivales, arrojar objetos del escenario para derribar enemigos a distancia y deslizarnos por fachadas y otras estructuras serán la tónica de una aventura que, más que introducir continuamente nuevas habilidades y recursos, nos invitará a perfeccionar cada una de estas destrezas.

gravity-rush-2-screenshot-4Para ser justos, sí que han añadido algunas innovaciones de peso, la más clara la posibilidad de cambiar entre diversos tipos de gravedad. Aparte de la estándar, la lunar nos hará mucho más ligeros, permitiéndonos dar enormes saltos, llegar con más rapidez hasta nuestros objetivos o esquivar ataques en el aire más ágilmente, mientras que la de Júpiter nos hará más pesados, lo cual incidirá directamente en nuestro contacto con el escenario y propiciará ataques demoledores.

Estas modalidades también influyen en el desarrollo del personaje, que podrá mejorar sus atributos canjeando mena, unas gemas moradas que iremos recogiendo. Además, según superemos nuevos retos, obtendremos talismanes que nos aportarán bonificaciones y que podremos fusionar para sacarles el máximo beneficio.

Aunque no hay un modo multijugador propiamente dicho, sí encontramos algunas funciones online, que no son demasiado necesarias pero en todo caso bienvenidas. Nos servirán fundamentalmente para compartir nuestras fotos y puntuaciones con la comunidad, hacer carreras contra fantasmas de otros jugadores en determinados recorridos, buscar tesoros siguiendo las pistas otros usuarios y acceder a zonas en las que podremos hacernos con objetos raros tras superar sus retos.

No podemos olvidar hacer referencia a otros aspectos del juego como la banda sonora, de lo mejorcito que hemos podido escuchar últimamente, que sabe ser alegre, tensa o dramática según la ocasión lo requiere y que contribuye poderosamente a nuestra inmersión en el título. También a otras particularidades que son marca de la casa, como ese idioma inventado que vuelve para mantener la coherencia con el Gravity Rush original y las páginas de cómic a través de las cuales se suceden los diálogos. Un recurso perfectamente válido, aunque puede que más propio de un juego para portátil que para la next gen, por lo que a pesar de la calidad de las ilustraciones no podemos negar que nos hubiese gustado un mayor número de escenas de corte narrativo que sucediesen in game.

Gravity Rush 2 es, en términos generales, un juego con mucha personalidad, divertido y que muestra un gran respeto hacia el jugador realizando todo un despliegue de contenido. Sigue teniendo problemas como una cámara muy exigente de controlar, un ritmo algo irregular y una fórmula que cae fácilmente en lo repetitivo, pero es una secuela más que digna y muy recomendable, en especial para aquellos que en su día ya quedaron prendados de su encanto.

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