Theon Greyjoy: el espejo en el que no nos gusta mirarnos

En este artículo vas a encontrar spoilers de Juego de Tronos, de The Walking Dead y Fear The Walking Dead si no los llevas al día. Quien avisa no es traidor.

En este segundo episodio de la serie de HBO volvía a aparecer Theon. ¿Os acordáis de él verdad? Todavía no le hemos perdonado que “quemara” a “Bran y Rickon”, ni que “traicionara” a Robb en favor de los de su propia sangre a pesar de que, no lo olvidemos, el muchacho en el fondo era un rehén en Invernalia. Uno que había tenido la maravillosa suerte de caer en manos de alguien tan honorable como los Stark, eso es cierto, pero uno que de todas maneras había sido alejado a propósito de los suyos por causas políticas (Otro día hablaré de por qué a él no le perdonamos y a Jamie que tiró a un niño por una ventana, aparentemente sí).

En todo caso, Theon, el orgulloso, presumido y un poco petardo Theon, ha pagado caro sus errores. Primero el repudio de su padre, y luego, bueno, luego llegó  Ramsay, que estar en su poder como prisionero es suficiente para que uno expíe los pecados de toda una vida. El caso es que aquí, el hijo de Balon Greyjoy iba con su hermana y sus barquitos a cumplir con el plan que había urdido el siempre inteligente Tyrion Lannister y apareció Euron -con un plano de un mástil embistiendo de una manera muy fálica a una flota comandada por una mujer y un eunuco, todo sea dicho- para ponerle literalmente el hacha en el cuello a Yara Greyjoy. Euron intenta acicatear a su sobrino, la legítima heredera al trono de sal le mira con esperanzas de que embista contra su agresor y…. Theon salta por la ventana.

Sobra decir que las redes se han llenado de memes llamando cobarde al personaje de Alfie Allen. Theon es querido por pocos y defendido por aún menos. Igual que Sansa Stark, la otra gran víctima del juego de tronos. ¿Pero por qué es esto? ¿Por qué es tan fácil que nos caiga bien Arya que en el fondo es una asesina en serie, por mucho que asesine a gente que no es precisamente un angelito y en cambio no podemos perdonarles ni el más mínimo error a gente como Theon o Sansa?

Y esto no ocurre sólo con Juego de Tronos. El actor que interpreta a Eugene tuvo que cerrar sus redes sociales por el odio que suscitaba su personaje después de la última temporada. ¿Su delito? Pasarse al bando de Negan en una situación completamente imposible, rendirse, claudicar, bajar la cabeza para sobrevivir un día más. Como Theon, como Sansa.

Como espectadores nos permitimos mirarles por encima, y decir: mira Jon, cómo se enfrenta a los caminantes blancos; mira a Arya, vengando a su familia espada/veneno en ristre; Daenerys no tiene miedo de tomar lo que es suyo (respaldada por tres dragones). En The Walking Dead todos señalamos a Michonne y esa determinación que uno no sabe muy bien si es valentía o tozudez, o la habilidad de Rick para trazar planes que van a mantener a los suyos a salvo, ¿quién no ha querido ser como Maggie? ¿O, yéndonos al spin-off, tener los recursos de Nick o de Strand?

No nos gustan Theon, Sansa o Travis porque seríamos nosotros. Es perfectamente comprensible que alguien con síndrome post-traumático como Greyjoy no sea capaz de enfrentarse a alguien tan brutal como Euron – que seguramente le recuerde a Ramsay con su risa de loco viendo a los demás sufrir- y que su reacción instintiva sea primero congelarse y luego huir. Si Sansa hubiera atacado a Cersei o a Ramsay espada en mano no hubiera durado ni dos días. Arya estaría muerta de haberse quedado encerrada en Desembarco del Rey, no nos engañemos. Que Travis dude cuando llega el momento de hacer algo tan drástico como segar una vida es perfectamente normal. Es lo que nos pasaría a la mayoría de nosotros. ¿O alguno se hubiera enfrentado a Joffrey? ¿Y a Cersei? ¿Alguien se siente lo suficiente capaz como para vencer a Ramsay en el juego de su propio sadismo?¿Cree realmente que hubiera levantado la cabeza contra Negan y le hubiera cantado las cuarenta y más sabiendo  lo que le hizo a Abraham y Glenn? ¿Hubiéramos sido capaces de hacer todo lo que hace Maggie sin pestañear?

Odiamos a estos personajes porque nos enseñan las partes que no nos gustan de nosotros mismos. No porque ellos sean especialmente despreciables, ninguno lo es, si no porque nos ponen un espejo en el que nos vemos con quince años y suspirando por aquel chico tan guapo de clase que años después te diste cuenta de que era despreciable, en el que nos vemos impasibles cuando el jefe le hace la trece catorce a alguien en el trabajo o cuando no levantamos la voz cuando vimos alguna injusticia por no vernos en medio del fuego cruzado…

No nos gustan porque todos queremos ser Daenerys y de pronto nos encontramos con que lo más seguro es que seamos Eugene. Y eso pica, un poco.

 

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